
En el Día de la Asistente Médica, pacientes y compañeros destacan la actitud de servicio que muestra día con día con los derechohabientes de la Unidad de Medicina Familiar No. 88, en Ramos Arizpe
Liliana Beltrán es asistente médica en el departamento de Estomatología y CADIMSS de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 88 en Ramos Arizpe, donde todos los días acude con una actitud positiva que contagia a los derechohabientes.
Hace 25 años, Lili inició su trayectoria laboral en el Instituto, colaborando en las Unidades de Medicina Familiar (UMF) No. 3 de Ramos Arizpe, No. 70 y el Hospital General de Zona (HGZ) No. 2 de Saltillo, para finalmente llegar a donde se desempeña actualmente desde hace 10 años.
La jornada de Lili inicia llegando puntual a su consultorio y saludando amablemente a los pacientes que están a la espera de ser atendidos, y de inmediato los empieza a llamar para pesarlos, medirlos y pasarlos a la consulta. Al salir cada uno de ellos, les ayuda a dar seguimiento a las indicaciones de los médicos.

Para Lili, es importante ser empático con quienes acuden a solicitar alguna consulta al Instituto. “La empatía y las ganas de trabajar son las principales habilidades que debe tener una asistente médica”, dice al tiempo que destaca la importancia de comprender la razón por la que las personas acuden a un consultorio.
Por eso, su regla de oro es saludar cordialmente, siempre con una sonrisa. Es importante mirar a la gente a los ojos para que ellos entiendan que les está poniendo atención y se preocupa por ayudarles mientras los escucha.
“Lili es muy buena persona, siempre los ayuda y siempre tiene una sonrisa”, dice la señora María de Jesús, paciente de CadIMSS, cuya afirmación es respaldada por Bernardo, otro paciente.

La doctora Mayra Montelongo, del área de estomatología, ha trabajado 9 años como compañera de Lili, y con el tiempo se han vuelto buenas amigas.
Juana López, doctora del CADIMSS, compartió que Lili es su mano derecha porque tiene una gran calidez humana hacia los pacientes, además de que es muy responsable, puntual, siempre está con una sonrisa hacia el derechohabiente, con la mejor disposición.
Esos 25 años laborando dentro del Instituto también han implicado retos, pero su actitud de servicio siempre ha sido la clave para poder afrontarlos. Afirma que escuchar a la gente y ponerle atención ayuda a que los pacientes se tranquilicen y se encuentre una solución.
Hace 7 años, Lili sufrió golpe devastador al perder a su hijo. A pesar del gran dolor que ello significó, se reincorporó al trabajo con la misma actitud positiva, haciendo lo que le corresponde y dando lo mejor de ella para los pacientes.

Por todo ello, ha sido reconocida en múltiples ocasiones y mediante el programa Trato Digno del IMSS, los pacientes han externado su agradecimiento cada que les es posible.
Con emoción compartió que de pequeña cuando acompañaba a su madre a sus consultas en el IMSS fue cautivada por la labor de las asistentes médicas, lo que la motivó a querer dedicarse a ello. “Me llamaba mucho la atención las muchachas cuando atendían a la gente, entonces yo decía ‘yo quiero ser como ellas’”.
Actualmente, tras 25 años de hacer posible ese anhelo, Lili con orgullo expresó: “Para mí, portar el uniforme IMSS es un gran orgullo”. (El Heraldo de Saltillo)




