martes, julio 28, 2026
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En 2025, más de un millón de personas adquirieron el VIH y 570 mil murieron por enfermedades relacionadas con el sida

La ciencia ofrece herramientas capaces de transformar la prevención del VIH, pero millones de personas siguen sin poder acceder a ellas. Sin embargo, los recortes en la financiación internacional y otros factores amenazan con revertir décadas de avances.

Ginebra, Suiza.- Aunque las nuevas infecciones por VIH y las muertes relacionadas con el sida se encuentran en sus niveles más bajos en más de tres décadas, el progreso para poner fin a la epidemia como amenaza para la salud pública está perdiendo impulso. La ciencia dispone hoy de herramientas capaces de transformar la prevención del virus, pero los recortes de la financiación internacional y el acceso desigual a esos avances amenazan con provocar un resurgimiento de la epidemia si no se adoptan medidas urgentes, advierte el último informe de ONUSIDA.

En 2025, 1.2 millones de personas adquirieron el VIH, 570 mil murieron por enfermedades relacionadas con el sida y alrededor de 9 millones de personas que viven con el virus no recibían tratamiento. Aunque varios países han logrado avances importantes, las nuevas infecciones aumentaron en tres regiones y en 21 países durante el último año, lo que refleja un progreso desigual.

La prevención, cada vez más amenazada

El informe señala que la respuesta mundial al VIH atravesó una profunda crisis en 2025. Los recursos destinados a combatir la epidemia disminuyeron y la financiación internacional cayó un 18%, el descenso más pronunciado en casi dos décadas. Muchos países consiguieron mantener los tratamientos gracias al aumento de la inversión nacional, pero los programas de prevención y las organizaciones comunitarias, que suelen depender de la ayuda exterior, resultaron gravemente afectados.

La reducción de fondos ya está teniendo consecuencias. En algunos países se recortó más del 90% de la financiación destinada a preservativos y numerosos servicios dirigidos por organizaciones comunitarias disminuyeron o desaparecieron. Un estudio realizado en 47 países documentó fuertes reducciones en los programas de prevención, así como en la atención destinada a hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales y supervivientes de violencia de género.

El organismo también advierte que las personas pertenecientes a poblaciones clave continúan enfrentando mayores obstáculos para acceder a los servicios de salud. Al mismo tiempo, el aumento de leyes que criminalizan determinadas orientaciones sexuales e identidades de género y el deterioro de los derechos humanos dificultan aún más que muchas personas busquen atención médica sin temor a la discriminación.

Foto de depositphotos.com

La innovación ofrece esperanza, pero el acceso sigue siendo desigual

ONUSIDA destaca que la ciencia está transformando la prevención del VIH gracias al desarrollo de medicamentos de acción prolongada, como lenacapavir, una inyección que se administra dos veces al año y cuya eficacia preventiva se acerca a la de una vacuna. Sin embargo, el organismo advierte que estas innovaciones solo tendrán un impacto real si pueden llegar a todas las personas que las necesitan y a un precio asequible. Se estima que 20 millones de personas necesitan acceder a tratamientos preventivos basados en antirretrovirales para cambiar el rumbo de la epidemia.

“La innovación sin acceso no es innovación; es injusticia”, afirmó la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, quien subrayó que el verdadero éxito no consiste en que existan nuevos medicamentos, sino en que todas las personas puedan beneficiarse de ellos.

Aún es posible alcanzar la meta de 2030

Pese al panorama, ONUSIDA sostiene que todavía es posible poner fin al sida como amenaza para la salud pública antes de 2030. En junio de este año, 149 Estados Miembros aprobaron una nueva Declaración Política sobre el VIH y el Sida que fija metas para ampliar el acceso al tratamiento, fortalecer la prevención, reducir el estigma y asegurar una financiación sostenible.

Si esos compromisos se cumplen plenamente, el organismo estima que podrían evitarse 3.2 millones de nuevas infecciones y 1.3 millones de muertes relacionadas con el sida de aquí a 2030. Para lograrlo, concluye el informe, será necesario renovar la solidaridad internacional, reforzar la inversión y garantizar que los avances científicos beneficien a todas las personas por igual. (ONU NOTICIAS)