jueves, septiembre 3, 2026
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Sequía, olas de calor y mala calidad del aire en México en 2027, por “El Niño”

 Jorge Zavala Hidalgo, Alejandro Jaramillo Moreno, Carolina Ureta Sánchez y Elda Luyando López detallaron los efectos de este fenómeno meteorológico para el resto del año y el 2027

Ciudad de México,. El fenómeno meteorológico “El Niño” continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte, incluso histórica, hacia finales de 2026, de acuerdo con estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, refirieron cuatro especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.

“Es importante aumentar la vigilancia y la preparación. Los impactos dependerán de la región. Pueden favorecerse lluvias por encima de lo normal en partes del norte y occidente durante otoño e invierno, y a comienzos de la primavera es posible que se eleve la probabilidad de condiciones más secas en amplias zonas del centro, sur y sureste del país”, afirmó Alejandro Jaramillo Moreno.

Jorge Zavala Hidalgo detalló algunos de los posibles efectos: aumento de la temperatura durante 2026 en regiones del norte, en septiembre; incremento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano, de septiembre a diciembre; y aumento en la probabilidad de presencia de huracanes de categoría mayor, entre septiembre y noviembre próximos.

En conferencia de prensa, realizada en el auditorio Julián Adem Chahín del ICAyCC, Zavala Hidalgo agregó que también se esperan más frentes fríos, también más severos y duraderos en la próxima temporada otoño-invierno.

Para 2027, en la República mexicana se estima: de enero a marzo, la elevación de la precipitación en el noreste; de febrero a junio, alza del número de incendios; de abril a junio, la disminución de lluvias en el centro, sur y sureste; de abril a junio, probable sequía en el centro, sur y sureste; y mayor número de días con mala calidad del aire en las ciudades especialmente.

En su opinión, “en los tres niveles de gobierno deben adaptar refugios en casos de ondas de calor, sitios que deben ser frescos, con capacidad de hidratación y atención médica para las personas. La población debe mantenerse hidratada y no exponerse a la radiación solar cuando las temperaturas son altas, en especial niñas, niños, mujeres embarazadas y adultos mayores”.

Comentó que en el ICAyCC van a plantear recomendaciones con otras instancias de la UNAM -como la Facultad de Arquitectura, ejemplificó- para dar seguimiento a “El Niño” 2026-2027.

Se buscarán colaboraciones con el sector salud, protección civil y el Servicio Meteorológico Nacional, a fin de afrontar el evento climático en formación.

Carolina Ureta Sánchez advirtió que además puede converger en un problema de seguridad alimentaria. “La pregunta no es solamente cuánto va a llover, sino quién tiene las herramientas para enfrentar lo que ocurra cuando la lluvia no llegue o lo haga de manera extrema en el campo o zonas ganaderas”.

Propuso utilizar alertas tempranas y enviar la información de su región a las y los productores de maíz, en estados como Oaxaca y Guerrero, para la toma de decisiones sobre la determinación de qué semillas sembrar y cuándo hacerlo.

Elda Luyando López destacó que el 80 por ciento de la población del país habita en ciudades donde son muy vulnerables por el deterioro del ambiente térmico que pueden padecer.

Se manifestó a favor de la toma de medidas urgentes, como despavimentar zonas con exceso de cemento, y en el largo plazo pintar las azoteas de blanco, para mitigar las olas de calor urbanas. (UNAM)