
Washington DC, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desestimó las propuestas de diálogo con Irán impulsadas por Qatar y Pakistán en las últimas horas de este 21 de julio, en medio de una escalada de ataques aéreos del régimen iraní contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en países aliados de Medio Oriente.
“Por cada soldado estadounidense que Irán mate, pagará un precio mucho mayor”, advirtió Trump a través de su red Truth Social, donde además insistió en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz lo antes posible.
La advertencia llega tras la ofensiva lanzada por Teherán contra bases de Estados Unidos en Kuwait, Bahréin, Qatar y Jordania, y se suma al anuncio de los hutíes (respaldados por Irán) de impedir el paso de petroleros saudíes por el estrecho de Bab al-Mandab, en el mar Rojo.
Ante esa situación, Arabia Saudita comunicó que defenderá sus embarcaciones, una decisión que podría desencadenar un nuevo foco de conflicto en la región.
De acuerdo con cifras oficiales, un efectivo estadounidense perdió la vida en Irak al intentar derribar un dron iraní, mientras que otros tres murieron en Jordania por el impacto de misiles en la base aérea de Muwaffaq Salti. El Pentágono admite tres fallecidos y más de un centenar de heridos desde que terminó la tregua el pasado 7 de julio.
El bloqueo simultáneo de Ormuz y Bab al-Mandab está reduciendo el suministro de petróleo y elevando el precio de la gasolina en Estados Unidos, a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre.
En ese contexto, Trump instruyó al secretario de Guerra, Pete Hegseth, a intensificar las operaciones militares con el objetivo de dejar al régimen iraní en una posición de máxima vulnerabilidad defensiva, y dio luz verde a bombardeos a gran escala sobre objetivos en territorio iraní, incluido el sistema de defensa de la Guardia Revolucionaria desplegado en Ormuz.
Washington apuesta a desgastar a Irán hasta forzarlo a sentarse a negociar bajo sus propios términos. Teherán, por su parte, mantiene una campaña de ataques sostenidos para aumentar el costo militar y político de la ofensiva estadounidense. Por ahora, ninguna de las partes cede y la propuesta de tregua de los mediadores quedó descartada.
La prioridad militar de Estados Unidos es la reapertura de Ormuz, pero la resistencia iraní hace que el conflicto corra el riesgo de expandirse a todo Medio Oriente.
En paralelo, Trump recibirá este martes 21 al presidente del Líbano, Joseph Aoun, para abordar el futuro de Hezbolla y la retirada israelí del sur libanés. Mientras la Casa Blanca intenta evitar que se abra otro frente, concentra sus esfuerzos en Ormuz, aunque cada nuevo ataque eleva la posibilidad de una guerra regional a gran escala. (El Heraldo de Saltillo)




