Los dos pacientes que recibieron un riñón de Benjamín “N”, donador de Ciudad Juárez, agradecen a él y su familia
La noticia le llegó a Joanna en el momento en que menos lo esperaba. Personal médico del área de Trasplantes de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Especialidades No. 71 le llamó por teléfono para notificarle que había un donador compatible y que había sido seleccionada para recibir un riñón.
Joanna tiene 37 años, y fue diagnosticada hace seis con insuficiencia renal terminal, lo que le cambió la vida, pues hacía necesario que fuera sometida a un trasplante de riñón.
“El primer diagnóstico fue que ya no había nada qué hacer, mis riñones no servían, los dos, y pues fue muy difícil esta lucha, empezar a visitar doctores, empecé a escuchar términos que no conocía”.
Fue ingresada al programa de hemodiálisis y posteriormente a la lista de espera en el área de trasplantes de la UMAE No. 71, ya que los análisis mostraban que sus familiares no eran compatibles para donar.
Quiso el destino que, a más de 800 kilómetros de distancia, en Ciudad Juárez, Chihuahua, de donde Joanna es originaria, una familia en medio de su dolor aceptó la donación de órganos de Benjamín, de 44 años, quien sufrió un accidente.
Benjamín había manifestado en vida su deseo de que, si fuera el caso, se donaran sus órganos a quienes los necesitaran. Esto llevó a la familia a aceptar que le dieran una oportunidad a otras personas que lo requerían.
El martes 25 de agosto, un equipo médico de la UMAE No. 71, encabezado por el doctor Néstor Escareño Montiel, coordinador de donaciones de esa unidad, se trasladó al Hospital General Regional (HGR) No. 66 del IMSS en Ciudad Juárez a procurar dos riñones y dos córneas donados por Benjamín.
“El 25 de agosto me habla mi nefróloga y me dice que hay un candidato (donador) y que yo era candidata para ese trasplante, me ingresan, me hacen el protocolo correspondiente y efectivamente, a la 1:00 de la mañana me dice la doctora que me van a meter a cirugía”, dijo Joanna.
Ella y otro paciente, José Francisco, fueron sometidos a cirugía ese mismo día durante varias horas para sus respectivos trasplantes, gracias a la oportunidad que les brindaron Benjamín y su familia.
Una de las hijas de Bernjamín le escribió una emotiva carta a Joanna, quien entre lágrimas lee su contenido.
“Por este medio solo le digo que soy la hija del donador, mi papá se llamaba Benjamín. Él era una persona muy alegre y feliz, espero que al igual usted lo sea. Me siento feliz de que tenga una partecita de él.
“Él para mí fue mi gran amor, lo amaba con toda mi vida, espero se mejore por completo y sea alegre y feliz como lo era mi papá”, finaliza la carta.
“Agradezco esta carta, y créanme que sí me siento feliz, porque ahorita todo va bien, pero como se los digo, siempre estarán en mis oraciones cada miembro de su familia”, dice conmovida Joanna.
El jueves 10 de septiembre, Joanna y José Francisco acudieron a la UMAE No. 71 donde, acompañados de sus familiares y médicos que los atendieron, tocaron la campana que simboliza su recuperación y una mejor calidad de vida para ellos y sus seres queridos. (El Heraldo de Saltillo)






