
La investigación concluye que la destreza de la mano dominante se desarrolla principalmente a través de la práctica acumulada durante la vida y no por una ventaja cerebral innata.
California, Estados Unidos.- “No nacemos zurdos o diestros”, esa es la conclusión de un nuevo estudio publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ y realizada por la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) que cuestiona una idea aceptada durante décadas: que cada persona tiene un hemisferio cerebral dominante que, por naturaleza, controla mejor el movimiento.
Según los autores, la mano dominante no es superior por una cuestión cerebral innata, sino porque la hemos entrenado durante toda la vida para tareas complejas como usar herramientas o escribir.
“El brazo dominante no es más capaz porque un hemisferio del cerebro simplemente controle mejor el movimiento”, explicó en un comunicado el autor principal, el Dr. Ahmet Arac, profesor asistente de neurología en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA. “Es porque hemos pasado toda la vida practicando los movimientos específicos y complicados que exigen las herramientas y la caligrafía”.
Este hallazgo es relevante si consideramos que, en México, de acuerdo con una encuesta de Consulta Mitofsky citada por Excélsior, casi 11 por ciento de los mexicanos mayores de edad afirma realizar la mayoría de sus actividades con la mano izquierda, mientras que alrededor de 89 por ciento se identifica como diestro. A nivel mundial, los zurdos representan entre 10 y 13 por ciento de la población.
Estudios anteriores habían mostrado que desde el útero ya existe una preferencia por un lado del cuerpo, lo que podía predecir la lateralidad después del nacimiento. De ahí surgió la teoría de que el hemisferio dominante ya viene equipado con especializaciones para el control motor fino.
Para ponerla a prueba, el equipo de la UCLA diseñó dos experimentos. En el primero, con cámaras de captura de movimiento 3D, rastrearon los brazos de adultos sanos mientras alcanzaban tres objetivos: con movimiento normal, con un peso de cuatro libras en la muñeca y con un palo ligero atado al antebrazo para simular una herramienta.
En el alcance simple y con peso, ambos brazos rindieron de forma muy similar. La diferencia sólo apareció cuando se añadió el palo, que exigía más precisión y control: ahí el brazo dominante fue claramente superior.
El segundo experimento consistió en escribir letras y números primero con cada mano y luego con un bolígrafo pegado a cada codo. Cuando usaron el codo (una parte del cuerpo sin práctica previa en escritura) la ventaja del lado dominante desapareció por completo. Ambos codos fueron igual de malos.
“Si quitas esa práctica cambiando a una parte del cuerpo como el codo que nunca ha hecho la tarea antes, la ventaja desaparece”, señaló Arac. De hecho, tras practicar, los dos codos mejoraron en la misma proporción, y lo hicieron más que la mano no dominante.
Los investigadores señalan que estos resultados podrían cambiar la forma de rehabilitar a sobrevivientes de un ictus y a personas con lesiones cerebrales que deben reaprender habilidades motoras, además de ayudarnos a comprender mejor cómo el cerebro aprende y almacena el movimiento hábil. (El Heraldo de Saltillo)
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