
Más allá de su riqueza natural, flora y fauna, el Cañón de San Lorenzo en Saltillo resguarda entre sus formaciones rocosas una historia que se remonta hasta 145 millones de años, destacó la paleontóloga Belinda Espinoza Chávez durante la charla “Cañón de San Lorenzo, una historia de 145 millones de años”.
La especialista del Museo de Paleontología de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila (BENC) encabezó la plática desarrollada en el toldo principal instalado en el área de La Pedrera, en la entrada del Cañón de San Lorenzo, donde explicó la relevancia de conocer otra de las grandes riquezas que posee este espacio natural de Saltillo: su patrimonio geológico.
Espinoza Chávez señaló que, aunque ampliamente se reconocen las aportaciones ambientales del cañón y la diversidad de especies de flora y fauna que alberga, existe una historia escrita en sus rocas que muchas veces pasa inadvertida para quienes recorren este sitio.
“El Cañón de San Lorenzo es parte de la Sierra de Zapalinamé, que a su vez forma parte de la Sierra Madre Oriental. Aquí afloran estratos desde el periodo Jurásico, es decir, de entre 145 y 150 millones de años; de ahí precisamente el título de esta charla”, explicó.
La paleontóloga detalló que recorrer el Cañón de San Lorenzo representa prácticamente realizar un viaje a través del tiempo, pues conforme se avanza por sus diferentes áreas es posible encontrarse con formaciones correspondientes a distintas etapas de la historia de la Tierra.
Indicó que en la zona existen rocas con aproximadamente 145 millones de años de antigüedad, otras correspondientes a hace 100 millones de años y formaciones de entre 60 y 65 millones de años. Asimismo, existen terrazas donde se han encontrado vestigios relacionados con mamuts, hasta llegar finalmente a los sedimentos correspondientes a épocas más recientes.
“Si vamos caminando por el cañón, vamos cruzando momentos en el tiempo que se reflejan en las rocas que tenemos. Es una historia que se ha escrito y es como un libro que estamos revisando”, expresó Espinoza Chávez.
Entre los puntos de especial interés destacó La Pedrera, sitio que permite comprender parte de los procesos geológicos que dieron forma al territorio
coahuilense y explicar por qué en distintas regiones de la entidad pueden encontrarse afloramientos de rocas correspondientes a los periodos Jurásico y Cretácico, así como zonas caracterizadas por la presencia de fósiles de dinosaurios.
Explicó que estas diferencias están relacionadas con los movimientos de las placas tectónicas y los diversos procesos que, a lo largo de millones de años, modificaron el territorio hasta configurar el paisaje que actualmente puede observarse.
Finalmente, Belinda Espinoza Chávez enfatizó que divulgar y comprender esta historia resulta fundamental para fortalecer la conservación del Cañón de San Lorenzo, pues a su reconocido valor ecológico se suma una riqueza geológica y paleontológica de millones de años.
“Tenemos que conocer la importancia y la relevancia de todos estos sitios para que podamos preservarlos y darles el valor que tienen. La zona ya contaba con un importante valor ecológico y, conociendo esta historia, todavía se incrementa más su valor”, concluyó. (EDUARDO SERNA).





