
Nueva York, Estados Unidos.- El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó de que la situación en Medio Oriente se está “saliendo de control” tras el aumento incesante de las hostilidades en la región y pidió “dar marcha atrás”.
“La situación se está saliendo de control. Está al borde de lo inimaginable. Es hora de dar marcha atrás”, declaró Guterres durante una sesión del Consejo de Seguridad, convocada por la República Democrática del Congo y Pakistán para abordar la resolución pacífica de conflictos, Guterres pidió un alto a la escalada y un retorno a la diplomacia.
El diplomático portugués defendió que “no hay solución militar al conflicto” y apostó por la diplomacia para conseguir que los combates cesen en toda la región.
La advertencia de Guterres responde a una escalada de violencia en múltiples frentes. La crisis se ha intensificado con la reanudación de enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán y la amenaza de un bloqueo en el estratégico estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han reivindicado ataques contra petroleros saudíes en el mar Rojo.
Estos ataques amenazan con convertir el estrecho de Bab al Mandeb, una de las principales rutas alternativas al de Ormuz, en un nuevo escenario de conflicto, Guterres pidió el pleno restablecimiento de los derechos y libertades de navegación tanto en el estrecho de Ormuz como en el de Bab al Mandeb.
Ante el avance imparable de la violencia, el Secretario General no solo lanzó una advertencia, sino que presentó al Consejo de Seguridad un plan concreto con seis áreas de acción. Su objetivo es reforzar los mecanismos de paz antes de que sea demasiado tarde, y sus propuestas son:
- Ampliar la mediación de la ONU. Propuso usar con más frecuencia sus “buenos oficios” y los equipos de mediación con los que cuenta Naciones Unidas para anticiparse a los conflictos.
- Fortalecer las oficinas regionales. Sugirió reforzar las oficinas de la ONU y a los enviados especiales en cada región para que tengan mayor capacidad de respuesta y presencia sobre el terreno.
- Actuar antes de que el conflicto explote. Guterres pidió que el Consejo de Seguridad intervenga en las disputas antes de que se salgan de control, en lugar de reaccionar cuando ya estalló la violencia.
- Usar más misiones de investigación. Planteó recurrir con mayor frecuencia a equipos que establezcan una versión común de los hechos. Esta herramienta, explicó, podría reducir las divisiones entre los miembros del Consejo al tener diagnósticos compartidos.
- Incluir a mujeres, jóvenes y sociedad civil. Reclamó que estos grupos participen de forma activa en las negociaciones y en los procesos de prevención, algo que, dijo, sigue siendo insuficiente.
- Mantener abiertos los canales de diálogo. Instó a cada Estado miembro a no cerrar las puertas a la negociación, incluso cuando las posibilidades de éxito parezcan mínimas.
Con estas seis propuestas, Guterres busca que el Consejo de Seguridad pase de las palabras a los hechos y que la diplomacia recupere el espacio que la guerra le ha arrebatado. (El Heraldo de Saltillo)
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