
Genealogía de la soberbia intelectual
“La soberbia es el abismo donde suele desaparecer hasta el mérito verdadero”. Juan Montalvo.
El acceso privilegiado a las claves del conocimiento durante las distintas etapas históricas de la humanidad ha sido considerado desde una herramienta de control político y social, hasta el más engreído ejemplo de superioridad intelectual. Analizar la evolución de este elemento inmaterial pero trascendente en la evolución de nuestra sociedad, es el gran acierto del libro publicado originalmente en 2013, con una segunda edición durante 2021: “Genealogía de la soberbia intelectual”, editorial Taurus, del reconocido escritor mexicano Enrique Serna, galardonado, entre muchos otros, con el “Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2020” por el conjunto de su obra.
Este bien documentado estudio abarca desde el inicio de los tiempos del ser humano a la actualidad, logrando paso a paso involucrarnos en las facetas históricas de la filosofía, arte, religión, cultura y política, narrando de manera amena cómo la llave de acceso al conocimiento siempre ha sido manipulada por unos cuantos, pues como bien cita el autor: “Los eruditos no obtienen demasiado prestigio cuando estudian obras sencillas que cualquier lector puede comprender. En cambio, su reputación crece cuando se proclaman intérpretes oficiales de una obra difícil. Detrás de cada falso dios hay un ejército de sacerdotes con las garras afiladas para repeler a cualquier hereje y su principal arma de combate es atribuir los ataques a la estupidez de la chusma”.
Una recomendación de lectura fascinante a través de un ensayo ágil de claridad impecable, para ayudarnos a interpretar y comprender entre otras: La incapacidad de escucha, el desprecio por la ignorancia ajena y la condescendencia, pero también, los antídotos a estos sesgos por medio de una completa radiografía histórica que va desde los chamanes antiguos y filósofos griegos, hasta los actuales académicos y las élites culturales, sus técnicas y estrategias en el secuestro de las ideas, el lenguaje como aduana o el terror al ridículo.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.




