
La propuesta del legislador del PAN contempla nuevas figuras legales para castigar a quienes, sin ocupar un cargo público, influyen en nombramientos, contratos o decisiones gubernamentales mediante vínculos familiares.
Ciudad de México.- El diputado federal Marcelo Torres Cofiño presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Responsabilidades Administrativas y sancionar el nepotismo indirecto, la captura familiar del Estado y la influencia de familiares en decisiones públicas.
La propuesta sanciona por primera vez a quienes influyen desde las sombras en decisiones públicas, aunque no ocupen un cargo oficial.
“El verdadero poder ya no siempre despacha desde una oficina pública. Muchas veces despacha desde la sala de una casa, desde una mesa familiar o desde la oficina del hermano, del hijo, de la esposa o del amigo. Eso también es corrupción, y eso también debe castigarse.”
Con ese planteamiento, el diputado federal panista Marcelo Torres Cofiño presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Responsabilidades Administrativas y crear nuevas figuras legales que permitan combatir una modalidad de corrupción que hoy prácticamente permanece impune: el nepotismo indirecto, la captura familiar del Estado y la gestión indebida.
Actualmente la ley sanciona el nepotismo tradicional, pero deja enormes vacíos cuando quienes realmente toman decisiones no aparecen en la nómina del gobierno. Es decir, familiares, parejas o personas cercanas que presionan, gestionan contratos, influyen en nombramientos, obtienen beneficios o deciden desde fuera del cargo público, sin asumir responsabilidad alguna. La iniciativa busca cerrar precisamente ese hueco legal.
La propuesta incorpora conceptos inéditos en la legislación mexicana como “captura familiar del Estado”, “nepotismo indirecto”, “gestión indebida” y “persona vinculada”, además de establecer sanciones que incluyen destitución, inhabilitación de hasta veinte años, sanciones económicas e incluso la revisión o nulidad de actos administrativos contaminados por influencias familiares.
Marcelo Torres advirtió que el problema dejó de ser anecdótico.
“Hoy el poder ya no solamente se hereda; también se administra en familia. Mientras unos firman, otros deciden. Mientras unos aparecen en el organigrama, otros operan desde las sombras. Esa simulación debe terminar.”
Como parte de la exposición de motivos, la iniciativa retoma diversos casos ampliamente documentados en el debate público nacional para evidenciar que el problema es estructural y no exclusivo de un solo episodio.
Entre ellos se menciona la sucesión política en Guerrero con Evelyn Salgado y Félix Salgado Macedonio; la concentración de posiciones de influencia alrededor de la familia Alcalde-Luján; los señalamientos relacionados con Alfonso Durazo y la familia Taddei; así como casos atribuidos a familiares de Adán Augusto López, Lenia Batres, Andrés Manuel López Beltrán y Américo Villarreal Santiago, todos utilizados como ejemplos del debate público sobre nepotismo, influyentismo y concentración del poder. La iniciativa aclara expresamente que no prejuzga responsabilidades individuales y que cualquier determinación legal corresponde a las autoridades competentes.
El legislador federal panista sostuvo que Morena prometió acabar con los privilegios, pero terminó reproduciendo las mismas prácticas que durante años criticó.
“La famosa transformación terminó convirtiéndose en una transferencia del poder… pero entre familias. Cambiaron los apellidos, no las mañas. El discurso habla de austeridad; la realidad habla de influyentismo, redes familiares y concentración del poder”.
La iniciativa también obliga a transparentar las gestiones realizadas por personas vinculadas con servidores públicos, crea un registro de audiencias y establece la obligación de reportar cualquier intento de presión o intermediación indebida.
Marcelo Torres afirmó que el combate a la corrupción no puede quedarse en discursos ni campañas de propaganda.
“No basta con decir que no son iguales. Hay que demostrarlo con leyes que impidan que el gobierno se convierta en patrimonio de unas cuantas familias. En México debe gobernar el mérito, no el parentesco”.
Porque cuando el apellido vale más que la capacidad, la corrupción deja de ser una excepción… y se convierte en sistema. (El Heraldo de Saltillo)




