
La satisfacción de ayudar a los demás es lo que lo mantiene firme en esta profesión, asegura el bombero
Desde que tenía alrededor de 10 años, Juan Francisco Gallegos Herrera descubrió que quería dedicar su vida a ayudar a los demás. La niñez quedó atrás pero su visión permaneció en él, traspasando el tiempo hasta convertirse en un hombre de 38 años, de los cuales 18 se ha desempeñado como bombero en Saltillo.
El saltillense recordó que su vocación surgió desde p equeño, cuando presenció accidentes y buscaba ayudar a las personas. Uno de los primeros recuerdos que conserva ocurrió cuando un compañero de la infancia sufrió un accidente en bicicleta. «Desde pequeño, ayudando a las personas en accidentes; de niño empecé con un compañerito que se accidentó en bicicleta; es una vocación desde pequeño», relató.
Fue en 2008 cuando decidió convertir esa vocación en una profesión, después de escuchar en la radio una convocatoria para integrarse al cuerpo de bomberos. «En la radio escuché la convocatoria y dije ‘pues vamos a intentarlo’ y desde el 2008 a la fecha, aquí estamos», recordó Gallegos Herrera, quien comenzó su trayectoria como bombero de línea en la Estación de Bomberos de la colonia Guayulera.

Compromiso firme
Con el paso de los años, se ha especializado y ya se desempeña como bombero paramédico y maquinista, además de ser ingeniero industrial. Su principal responsabilidad ahora es conducir unidades pesadas y trasladar a sus compañeros de la estación hacia los servicios de emergencia y de regreso a salvo. «Yo empecé como cualquier otro bombero, bombero de línea. Ahorita ya soy bombero paramédico y soy maquinista», explicó.
A lo largo de sus 18 años de servicio ha participado en una gran cantidad de emergencias, principalmente en incendios, cuyo número, afirma, resulta imposible de contabilizar. «Incendios en los que he participado para apagarlos hay un sinfín, son incontables, mil quedarían cortos», remarcó el bombero saltillense.
Sin embargo, más allá de la adrenalina y los riesgos que implica su trabajo, Gallegos Herrera asegura que lo que más disfruta es la satisfacción de haber cumplido con su deber y ayudar a quienes lo necesitan sin esperar nada a cambio. «Es una satisfacción el agradecimiento de las personas, verlos que siguen con sus vidas, es lo que me llena de orgullo y de seguir haciendo esta bonita vocación», expresó.

Entre la familia y el deber
Reconoció que su profesión también ha representado una preocupación constante para su familia. Es padre de tres hijos y esposo, y recordó que al principio a su esposa no le agradaba que se dedicara a esta actividad debido a los riesgos que enfrenta, pues en algunas ocasiones ha sufrido accidentes o quemaduras. «De primero a mi esposa no le gustaba que anduviera aquí porque pues me accidentaba, o me quemaba y se preocupaba, se sigue preocupando hasta la fecha», comentó.
A 18 años de haber atendido aquella convocatoria que escuchó por la radio, Juan Francisco Gallegos continúa encontrando en cada servicio la misma motivación que tenía desde niño, ayudar a los demás. Para él, la recompensa más grande de ser bombero es regresar a casa sabiendo que contribuyó a que otra persona pudiera continuar con su vida. (OMAR SOTO)






