Don Vito Alessio Robles
En esta ocasión te platico la historia de un Saltillense por nacimiento, quien es un referente en la narrativa de la historia, quien fue militar y mucho más; me refiero a José Vito Alessio Robles, conocido coloquialmente como don Vito.
Nacido el 14 de agosto de 1879, hijo de Crisanta Robles y de Domingo Alessio, su papá fue un comerciante de origen italiano. Los estudios de bachillerato los cursó aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, precisamente en el Ateneo, época en la cual según testimonio plasmado en su libro “Memorias” era partícipe de peleas estudiantiles, pero esa es otra historia.
De joven trabajó como dependiente, es decir de vendedor en la tienda de don Dámaso Rodríguez, cuya historia bien vale una Cápsula Sarapera; fue ahí donde conoció y fue compañero de quien a la postre sería presidente de México, Eulalio Gutiérrez Ortiz.
Dos años después de concluir sus estudios de bachillerato, decidió partir a la Ciudad de México para estudiar en el Colegio Militar, institución de la cual se graduó como teniente del Cuerpo de Ingenieros Constructores.
Siendo aún muy joven, casi al terminar sus estudios de ingeniería, le fue encomendada la construcción de dos cuarteles en la zona Yaqui de Sonora, donde además participó en la guerra contra ese pueblo indígena. Para 1908 fue designado profesor de comunicaciones de campaña en la Escuela Militar de Aspirantes.
La vida de Vito Alessio durante nuestra revolución debió de haber sido de decisiones contundentes, buscando lo mejor para la patria, pues en 1910 era mayor del ejercito federal y combatió contra las fuerzas maderistas. Para 1912 fue enviado a Italia como agregado militar, pero cuando Madero fue asesinado regresó a México.
Al llegar a nuestro país, Vito Alessio fue citado por el presidente, “el usurpador” Victoriano Huerta, quien después de asesinar a Madero se hizo presidente. Cuando estuvieron frente a frente en la Ciudad de México, “el usurpador” le pidió su apoyo, a lo que el saltillense con sinceridad y franqueza le dijo que no podía apoyar un gobierno ilegitimo y que prefería con todo respeto separarse del ejército. El permiso le fue autorizado, sin dudarlo, sin chistar; sin embargo, cuando arribó a Saltillo, Vito Alessio fue detenido por el mismo ejército, siendo trasladado a la cárcel de San Juan de Ulúa y después a la penitenciaría de Santiago Tlatelolco en la Ciudad de México.
Después de algunos meses en prisión, logró su libertad el 28 de marzo de 1914, y fue en ese preciso momento cuando se incorporó a las fuerzas constitucionalistas. De manera rápida escaló posiciones en el ejército revolucionario, llegando a ser parte de la división del norte de Francisco Villa, como jefe del Estado Mayor de Artillería bajo las órdenes del general Felipe Ángeles.
En la Soberana Convención Militar de Aguascalientes de 1914 participó como el secretario de la misma, vaya que el mundo es muy pequeño, pues fue en ese lugar y en esa convención cuando se reencontró con quien fuera su compañero de trabajo en la tienda de don Dámaso aquí en Saltillo, el general Eulalio Gutiérrez, quien en dicha convención fue electo como presidente de México. De hecho, para el anecdotario queda que lo votos para elegir al presiente se depositaron no en una urna, sino en el sombrero del saltillense Vito Alessio Robles.
En dos ocasiones Vito Alessio Robles se desempeñó como jefe de la policía de la Ciudad de México, fue diputado federal, senador, embajador de México en Suecia, gobernador de la Ciudad de México, pero no crea estimada y estimado Saltillense que don Vito se limitó a la vida militar y al servicio público, pues también fue historiador, periodista, escritor, cronista, investigador de la historia de Coahuila y Tejas, pero esa parte de la historia de este gran saltillense bien merece otra Cápsula Sarapera.
Hoy en día hay distintos monumentos que nos recuerdan el legado de don Vito Alesssio Robles, como lo es la casa donde vivió en el mero centro histórico de Saltillo, lugar en el cual se encuentra el mural más grande realizado por una mujer, y él cual cuenta la historia de Saltillo; en Austin, Texas, se le rinde reconocimiento con un busto ubicado en la Plaza Saltillo de aquella ciudad texana; lugar en el cual vivió por algún tiempo, sin olvidar el bulevar que lleva su nombre, el cual es “coronado” con una estatua del mismo saltillense, sí esa estatua a la cual le llamamos coloquialmente como la de “el mono sentado” es precisamente de don Vito Alessio Robles.
El 11 de junio del no tan lejano año de 1957 por la madrugada don Vito Alessio Robles falleció en la Ciudad de México, partiendo del mundo terrenal dejando un legado no sólo militar, sino social e histórico que vale la pena presumir.





