
«Cuando se cocina con amor la gente lo recibe», afirmó este viernes la escritora Laura Esquivel durante su visita a Saltillo para participar en un evento inédito.
Treinta y siete años después de que la cocina de Tita trascendió las letras y brincó a los estantes de las librerías, su sazón volvió a congregar a los comensales.
Esta vez fue en el impresionante recinto del Museo de las Aves, en Saltillo, Coahuila, durante un homenaje a Esquivel, autora del best seller internacional Como agua para chocolate.
El evento fue organizado por la chef Ivonne Orozco y congregó el fin de semana a destacados chefs de la capital coahuilense y a las Cocineras Tradicionales para elaborar algunos de los platillos emblemáticos incluidos en la novela.
La ambientación jugó un papel destacado, con un desfile de trajes regionales, un jardín pletórico de colores y la participación de grupos musicales regionales y de matlachines, en preparación de los sentidos para degustar el menú.
Y los fogones se dieron gusto recreando las recetas que Tita, el personaje entrañable de la novela, cocina aderezadas con su magia y que fueron degustadas por los cientos de asistentes al evento.
Tortas de Navidad, hechas en el restaurante Las Delicias de mi General; chile en nogada, realizado en la Cocina de Mina; Champandongo, elaborado en Don Artemio, y Codorniz en pétalos de rosa, de Las Delicias de mi General, integraron el menú, mientras que los postres consistieron en Torrejas de nata rústica, además de Rosca de Reyes de Pour la France.
El maridaje para la cena consistió en el vino creado por Las Prudencianas para Laura Esquivel y que lleva su nombre.
También se sirvió el vino de la casa del restaurante Don Artemio, de San Juan de las Vaquerías.
En su breve participación, la escritora agradeció de manera especial a las cocineras tradicionales que atesoran en sus cocinas la semilla de la tradición.
En el espacio vital de los hogares suceden las cosas más importantes y puede percibirse la trascendencia de freír y amasar, pero no sucede lo mismo con la luz, comentó.
«Se imaginan cuántos miles de años, de cielos, de estrellas tomamos en un simple trago de agua o un trozo de tortilla. Comemos hielo, tierra, aire».
De ahí la importancia del amor, que, como la luz, todo lo penetra y todo lo transforma.
«Cuando se cocina con amor la gente lo recibe», dijo.
Con cientos de ediciones que siguen aumentando, más de 30 traducciones, su paso a la pantalla cinematográfica y al streaming, el éxito de Como agua para chocolate es incuestionable y una muestra singular de cómo una historia de amor en tiempos revolucionarios ha pasado de la literatura a convertirse en un fenómeno culinario.
De esta manera, durante una jornada cobraron vida los platillos que Tita prepara en una de las novelas mexicanas más conocidas en el mundo. (AGENCIA REFORMA)





