
Con raíces familiares en Saltillo y apiarios en General Terán, Villa Dorada Miel reinventa las formas de disfrutar uno de los regalos más preciados de la naturaleza, llevando una tradición de generaciones a nuevas experiencias gastronómicas
Desde General Terán, Nuevo León, hasta las mesas de las familias mexicanas, Villa Dorada Miel transforma una tradición apícola de más de 30 años en una propuesta que combina miel 100% natural, innovación gastronómica y un compromiso familiar con el cuidado de las abejas.
Hay historias que comienzan mucho antes de que exista una marca, un producto o una idea de negocio, así es la historia de Villa Dorada Miel, que nació entre colmenas, acompañada del zumbido de las abejas y de las enseñanzas de una tradición familiar que, con el paso del tiempo, encontraría una nueva manera de llegar a los hogares mexicanos.
Para Mario Villarreal Rodríguez, fundador de la marca, el vínculo con la apicultura se remonta a su infancia, cuando insistía a su papá, Mario Humberto Villarreal Cavazos, para que lo llevara al rancho y le permitiera conocer de cerca el trabajo que realizaba. Su padre, quien es zootecnista y se especializó en apicultura. Recuerda que, después de tanta insistencia, finalmente recibió la oportunidad de acompañarlo a visitar las colmenas. Vestido con su traje de apicultor y con un maletín de medicamentos como medida preventiva, se adentró en un entorno que exigía paciencia, tranquilidad y respeto por las abejas, sin embargo, la emoción propia de un niño terminó por alterarlas, y no tardaron en picarlo. Mientras su papá utilizaba el ahumador para calmarlas, aquella primera experiencia se convirtió en una lección que difícilmente olvidaría.
Al comprobar que no presentaba una reacción alérgica, pudo continuar acompañándolo en el rancho, lo que entonces parecía una aventura infantil fue sembrando una curiosidad que años más tarde encontraría una nueva dirección: convertir la tradición apícola de su familia en un proyecto propio.

UNA IDEA QUE TOMÓ FORMA EN 2020
Aunque los apiarios se encuentran en General Terán, Nuevo León, Mario y su familia mantienen sus raíces en Saltillo, y junto con su esposa, Karla Campbell e hijo Emilio, comenzó a dar forma a una marca que conservara la esencia de la miel producida en el rancho, pero que también explorara nuevas maneras de disfrutarla.
El proyecto tomó impulso en 2020, durante la pandemia, cuando Mario comenzó a experimentar con miel infusionada, la idea consistía en tomar la miel de abeja 100% natural y someterla a un proceso de infusión con distintos ingredientes, sin alterar su identidad como producto apícola. Las primeras pruebas incluyeron combinaciones con canela, y chile, además de otras variantes que les permitieron explorar posibilidades de sabor, pero con el tiempo, las infusiones de chile morita y chile de árbol fueron ganando protagonismo, gracias a la aceptación que encontraron entre los consumidores. Así comenzó el desarrollo de Villa Dorada Miel, desde la elección del nombre y la presentación de los productos hasta la búsqueda de un envase funcional que facilitara su uso en la cocina. La botella tipo squeeze se convirtió en una de sus elecciones para ofrecer una presentación práctica y versátil.
El nombre también guarda una parte de su historia: Villa hace referencia a Villarreal, mientras que Dorada evoca el color emblemático de la miel, la combinación dio identidad a una marca que reúne sus raíces familiares con una visión orientada a innovar dentro de la tradición.
“Villa Dorada nace de esa combinación, empezamos a comercializar las infusiones y, conforme vimos lo que más le gustaba a la gente, fuimos ajustando nuestra propuesta”, comparte Mario sobre los primeros pasos del emprendimiento.
La respuesta del público superó las expectativas iniciales, y aunque desde el principio tenían la intención de llevar sus productos a más personas, el ritmo con el que comenzó a crecer la marca fue una sorpresa positiva. La meta, explica, es continuar ampliando su presencia en México y, eventualmente, explorar oportunidades de exportación.

HOT HONEY, UNA NUEVA FORMA DE DISFRUTAR LA MIEL
Entre los productos que distinguen a Villa Dorada se encuentra Hot Honey, una miel infusionada con chile morita o chile de árbol que combina el dulzor natural de la miel con notas ligeramente ahumadas y un toque picante.
Su propuesta invita a salir de los usos más tradicionales de este ingrediente, además de acompañar desayunos y preparaciones dulces, puede incorporarse en pizzas, pollo, mariscos, papas, carnes ahumadas como pulled pork, brisket y ribs, así como en postres y cócteles.
La combinación de dulce y picante ofrece nuevas posibilidades para experimentar en la cocina y convertir un ingrediente cotidiano en un acento de sabor. Su presentación facilita dosificarla y añadirla directamente sobre los alimentos, desde una preparación sencilla hasta una receta más elaborada. Sin embargo, para Mario, la diferencia no radica únicamente en ofrecer una combinación novedosa, sino en un mercado donde cada vez existen más propuestas de miel picante, Villa Dorada busca distinguirse por el origen de su producto y por la historia que hay detrás de su elaboración.
La marca pone énfasis en el trabajo artesanal de los apicultores, en el cuidado de las colmenas y en la importancia de conservar una conexión directa con la producción familiar, la intención es que quienes prueben sus productos también puedan reconocer el trabajo que comienza mucho antes de que la miel llegue a la botella.

BEE FUEL: DE LAS COLMENAS AL MOVIMIENTO
La innovación de Villa Dorada también encontró un camino en el mundo deportivo, pues a partir de una conversación con un jefe de Mario, quien practica el ciclismo y el running, surgió la idea de desarrollar productos a base de miel para acompañar a quienes realizan actividad física. Así nació Bee Fuel, una línea que amplía las posibilidades de consumo de la miel y la incorpora a propuestas dirigidas a personas con un estilo de vida activo.
Entre sus productos se encuentran Bee Hydrate, una fórmula que combina miel de abeja con electrolitos, y Be Boost, que integra miel, electrolitos y cafeína en una propuesta pensada para utilizarse antes de la actividad física.
La intención es ofrecer alternativas prácticas para quienes buscan complementar sus rutinas deportivas con productos que aprovechen la miel como ingrediente principal. La línea ha comenzado a presentarse en eventos deportivos, donde ha recibido una respuesta favorable, impulsando a la marca a explorar nuevas oportunidades dentro de este segmento.
Con Bee Fuel, Villa Dorada demuestra que un producto ligado tradicionalmente a la cocina puede encontrar nuevos espacios sin perder de vista su origen. La miel deja de ser solamente un acompañamiento para convertirse en la base de una propuesta que conecta el trabajo del apiario con las necesidades de consumidores que buscan opciones distintas para su día a día.
EL VALOR DE CONOCER LO QUE HAY DETRÁS DE CADA FRASCO
Más allá de sus productos, uno de los objetivos de Villa Dorada es acercar a las personas al mundo de la apicultura y generar una mayor valoración del trabajo que implica producir miel.
Para Mario, hablar de miel es también hablar de las abejas, de su cuidado y del esfuerzo que hay detrás de cada cosecha, puesto que la apicultura exige conocimiento, dedicación y respeto por los procesos naturales; una labor que suele pasar inadvertida para quienes encuentran el producto terminado en los anaqueles o en la mesa.
Por ello, entre los planes de la marca se encuentra desarrollar experiencias en las que los visitantes puedan convertirse, por un día, en apicultores. La propuesta busca acercarlos a los apiarios de General Terán, mostrarles cómo se trabaja con las colmenas y compartir de primera mano las distintas etapas que forman parte de la producción, lo que permitirá comprender mejor el recorrido de la miel, reconocer el trabajo de quienes se dedican a la apicultura y descubrir por qué el cuidado de las abejas resulta fundamental para mantener esta actividad.
Esta visión forma parte de la identidad de Villa Dorada: no se trata únicamente de comercializar un producto, sino de compartir una tradición que se ha transmitido durante generaciones y que hoy encuentra nuevas formas de conectar con el consumidor.
Es así que detrás de Villa Dorada Miel está la experiencia de más de 30 años de su familia en la apicultura unida con la iniciativa de una nueva generación que busca innovar sin desprenderse de sus raíces, es en sí un proyecto que nació de la cercanía con el campo y que hoy reúne propuestas para distintos momentos y estilos de vida. Desde Hot Honey, con sus contrastes de sabor, hasta Bee Fuel, pensado para el ámbito deportivo, cada línea representa una manera distinta de acercar la miel a más personas.
A pesar de que la producción se desarrolla en General Terán, Nuevo León, la marca mantiene un vínculo especial con Saltillo, donde se encuentran sus raíces familiares. Esa conexión entre el rancho y la ciudad forma parte de una identidad que combina el conocimiento heredado con una visión emprendedora, porque, antes de convertirse en Hot Honey, en una propuesta para deportistas o en un frasco dispuesto sobre la mesa, la miel de Villa Dorada tiene una historia que comienza entre colmenas. Una historia familiar que ha sabido transformarse con el tiempo y que demuestra que la tradición también puede encontrar nuevas formas de sorprender. (MARIANA FALCÓN)
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