
Monterrey, NL.- El plan original de Regina, de 19 años, era pasar tres semanas del verano en Francia para estudiar el idioma del país. Pero la vida sacudió a esta joven, originaria de Saltillo, Coahuila, que regresó el viernes pasado a Monterrey con un nuevo corazón.
Todo inició cuando, aprovechando su estancia en Europa, viajó un fin de semana a Italia. Era el sábado 18 de julio, y mientras nadaba en Porto Venere, localidad costera de Liguria, en el noroeste de Italia, tuvo un infarto. Fue rescatada en el agua por una amiga.
“Desperté en la ambulancia para vomitar el agua y fue un momento de lucidez muy corto”, relata.
“Y llegando al hospital en La Spezia, inconscientemente, no sé cómo, mandé mensajes. Le mandé un mensaje a mi mamá”.
Pudo escribirle: “Ven conmigo, estoy sola”.
Después, no recuerda lo sucedido en la siguiente semana: médicos italianos le detectaron una anomalía congénita en una arteria coronaria.
Regina Tovar Cerna, vecina de la zona poniente de Monterrey y estudiante de la licenciatura en químico clínico biólogo en la Facultad de Medicina de la UANL, tiene hoy una nueva oportunidad de vida gracias a un trasplante de corazón que recibió en el Hospital Molinette en Turín, Italia.
“Mientras estaba en cuidados intensivos decía ‘¿por qué a mí?’, luego entendí que todo fue un plan perfecto de Dios para que viviera.
“La verdad estoy bastante agradecida de que me haya pasado en Italia, porque todo salió a la perfección”.

GIRO INESPERADO
Regina acepta compartir su historia en una entrevista en su casa. Transmite una gran esperanza y ganas de vivir; a simple vista pareciera no haber pasado por las semanas más difíciles de su vida.
Deportista desde niña, jamás había estado internada en un hospital ni presentado molestias relacionadas con el corazón. Con su mamá Nataly Cerna Galván, quien viajó inmediatamente a Italia, incluso practicaba senderismo.
Ante el buen estado de salud en el que estaba la joven, resultaba complejo entender lo que pasaba.
Por el estado tan débil de su corazón, del hospital de La Spezia la trasladaron en coma inducido y conectada a ECMO (Oxígeno por Membrana Extracorpórea) al Hospital San Martino en Génova y finalmente al Hospital Molinette, en Turín.
En este hospital les informaron que la única forma de que Regina siguiera viviendo era con un trasplante de corazón. Mientras eso pasaba, estaría conectada a máquinas que harían la función cardiaca.
Su mamá, Nataly, destaca el ser testigo de un sistema de salud italiano que abraza la vida y la donación de órganos.
“El segundo día que llegó Regina al Hospital Molinette fue puesta en lista de emergencia nacional por su gravedad”, explica.
“Todos estábamos esperando esa esperanza, esa luz, que sabíamos que iba a llegar. Teníamos la confianza y la fe puestas en Dios”.
Regina estuvo acompañada de su familia: Luis Tovar, su papá; Nicolás Monteverde, esposo de su mamá, y su hermana Renata, de 15, quienes fueron su gran apoyo durante las tres semanas que esperó por un nuevo corazón.
Recalcan que eligieron tomar una actitud positiva ante un panorama que a diario podría verse sólo oscuro.
En retrospectiva, coinciden en que es un milagro que esto haya pasado en Italia, que tiene un sistema de salud que garantiza la atención médica de emergencia para cualquier extranjero.
“Nosotros creemos en Dios, y de verdad vemos la sincronía de los tiempos, de la única ventana que tuvo Regina de viajar a Italia y que le diera el infarto allá”, señala Nataly.
“El sistema italiano es de primer nivel y la donación es una cultura muy arraigada y con cifras muy altas. Teníamos mucha fe de que algo bueno iba a pasar. Así lo decretamos y así pasó”.
Fueron arropados por médicos y autoridades del hospital, así como por el Embajador de México en Italia, Genaro Lozano.
SEGUNDA OPORTUNIDAD
El 7 de agosto, casi tres semanas después, llegó la noticia que vuelve a conmover hasta las lágrimas a esta familia: “Tenemos un corazón para ti”.
Andrea, una joven italiana de 23 años que murió en un accidente, donó sus órganos dando vida a siete personas. La noticia circuló en medios italianos y redes sociales.
“Todos los días pido por la familia de Andrea”, dice Regina. “Todos los días pido por Andrea y siempre honraré su corazón, porque late dentro de mí.
“Estaré eternamente agradecida por ese acto de amor que tuvieron hacia mí, porque eso me permitió volver a retomar mi vida. Me dieron esa segunda oportunidad de poder vivir esta vida que amo.
“A mí me encanta vivir, ya sea momentos buenos, momentos malos, pero disfruto mi vida”.
Regina comenta que las semanas en las que esperó un corazón fueron las más complejas. Se recuerda con dolor en todo el cuerpo.
Además del ECMO, le conectaron el Impella, una bomba más pequeña que ayuda a bombear sangre cuando el corazón está demasiado débil.
Cada día surgía una complicación de salud más. Llegó a vomitar sangre, su temperatura se elevaba al grado que no podía razonar, tuvo niveles muy bajos de sodio y perdió todo movimiento.
Tras el trasplante de corazón, tuvo que volver a aprender a caminar. Literalmente, fue como nacer de nuevo.
“La vida es un regalo y hay muchas veces que nos quejamos de la rutina, nos quejamos de muchas cosas: ‘hoy tengo que ir a trabajar, hoy tengo que ir a la escuela’, pero después de esto no sabes cómo me gustaría ir a la escuela”, cuenta.
“Simplemente salir, caminar, porque me acuerdo mucho que lo único que yo anhelaba era poder salir y ver el cielo, que me diera el sol, el aire, una cosa tan básica que ahora yo disfruto bastante. Cualquier cosa ya la disfruto”.
En enero, Regina retomará su carrera profesional e ingresará a séptimo semestre.
Una de sus nuevas metas es realizar una campaña para impulsar la donación de órganos en Nuevo León y México, donde aún falta mucho camino por recorrer en el tema. Nataly afirma que toda la familia la apoyará.
“Andrea es un ángel que salvó siete vidas y eso hay que gritarlo y decirlo fuerte porque eso permitió que hoy Regina esté con nosotros”, expresa Nataly.
“Es un acto de amor muy grande. Estas historias se compaginan de una manera milagrosa”. (AGENCIA REFORMA)




