martes, septiembre 8, 2026
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COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

¿Cuánto cuesta realmente volver a clases? 

Por: Ana Isabel Gaytán García

El regreso a clases llega cada año. Y con él regresan los nervios de los niños por conocer a sus nuevos maestros y compañeros, pero también los de los padres: preparar lonche, ajustar los horarios de la escuela con los del trabajo, pensar en el transporte, el tráfico y, por supuesto, hacer cuentas. Sabemos que ocurrirá. Está marcado en el calendario. Sin embargo, para muchas familias el regreso a clases llega como si fuera una sorpresa financiera.

Las consecuencias de esto son desfavorables para los bolsillos de los mexicanos, porque tienden a endeudarse, no tienen tiempo de comparar los mejores precios, lo que provoca muchas veces no comprar la mejor calidad con mejores precios.

Es por esto, que es importante tener un apartado en el banco que sea para las escuelas, igual en caso de que quizá tu no tengas hijos haz apartados para los gastos previsibles, el pago de impuestos, de servicios, de cosas extra que tengas como quizá anualidad del carro. Crear el hábito de ahorrar, de hacer presupuestos para tener un consumo responsable y no tener que incurrir a créditos que puedan comprometer nuestro ingreso futuro.

En lo personal, tengo una regla sencilla: cuando encuentro una buena oferta en productos que sé que voy a necesitar y que tienen una vida útil larga —por ejemplo, artículos de higiene o alimentos no perecederos— compro algunos de más. Lo mismo puede hacerse con ciertos artículos escolares: si un cuaderno está en oferta y sabemos que será necesario el siguiente ciclo, comprar uno adicional puede ser una pequeña decisión que facilite el gasto futuro.

No se trata de comprar siempre lo más barato. Se trata de comprar de manera informada. Profeco, por ejemplo, reportó este año diferencias importantes entre precios de productos escolares: un paquete de 12 colores podía encontrarse desde $28.70 hasta $75 pesos. Una diferencia de unos cuantos pesos en un producto puede parecer insignificante, pero multiplicada por una lista completa y por varios hijos puede convertirse en una cantidad considerable

¿Cuánto podría ahorrarnos el hábito de ahorrar? Imaginemos que una familia destina cada semana una pequeña cantidad para gastos previsibles. No necesariamente tendrían que ser miles de pesos, incluso $100 semanales representan $5,200 al año.

La educación en México es un derecho, y aquí aparece una paradoja interesante: que la educación sea gratuita no significa que educar no tenga costos. El artículo tercero constitucional establece el derecho a la educación y señala la educación impartida por el Estado es pública y gratuita; al mismo tiempo, el artículo 31, fracción I, establece como obligación a los mexicanos hacer que sus hijos o pupilos vayan a la escuela en los términos legales.

El Estado tiene la obligación de garantizar el derecho a la educación, pero las familias también enfrentan gastos asociados a que sus hijos puedan ejercerlo: uniformes, calzado, transporte, materiales, alimentación y, en algunos casos, herramientas tecnológicas.

Esto se puede observar en que los libros de textos son gratuitos y determinados materiales proporcionados por el Estado reducen una parte del costo, pero todavía hay otros gastos adicionales. Y ahí es donde los padres de familia deben presupuestar todos estos gastos. Sí tienes hijos y sabes que seguirán en la escuela compra 2 o 3 cuadernos más y guárdalos para el próximo año, se precavido.

Recuerden que la mejor compra no siempre es la más barata, sino aquella que realmente necesitamos y podemos pagar sin comprometer nuestro ingreso futuro.

El verdadero costo del regreso a clases no está únicamente en los cuadernos. También está en no prever, en los intereses de una deuda contraída a última hora y en las compras que hacemos sin distinguir entre lo necesario y lo deseable. Pero quizá hay un costo todavía más importante: no enseñar a los niños a relacionarse responsablemente con el dinero. Enseñar a un niño que antes de gastar hay que presupuestar, comparar y ahorrar quizá sea una de las lecciones financieras más importantes que puede recibir.