lunes, agosto 10, 2026
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PUNTO DE CIENCIA

Maricela Carolina Peña Cárdenas

Contabilidad: ¿Por qué parece tan difícil y cómo hacerla tu aliada?

La contabilidad suele despertar rechazo. Para muchos estudiantes y personas ajenas al mundo financiero, parece un idioma extraño lleno de tecnicismos y números interminables. Un estudio de la OCDE reveló que apenas 52% de los adultos en México comprende conceptos financieros básicos. Sin embargo, la contabilidad no es un muro imposible; es más bien un mapa que nos guía en la toma de decisiones económicas, tanto personales como empresariales. La contabilidad no es un misterio reservado para expertos, sino una herramienta práctica que cualquiera puede dominar.

Existen tres barreras que explican esta percepción. La primera es el lenguaje técnico: palabras como activo circulante, pasivo a corto plazo o gastos diferidos suenan intimidantes, pero en realidad son etiquetas para clasificar información. La segunda es la idea de que la contabilidad se reduce a números fríos; sin embargo, un balance contable revela si un negocio gana dinero, si puede pagar sus deudas o si conviene invertir. Por ejemplo, para un pequeño comerciante, leer su estado de resultados puede significar la diferencia entre crecer o cerrar. La tercera barrera es el miedo al error: un dígito mal colocado puede alterar todo, y ese temor paraliza. La solución está en practicar sin miedo, mediante simulaciones en Excel o aplicaciones gratuitas que permiten equivocarse sin consecuencias y aprender de ello.

Para entender lo útil que puede ser la contabilidad, basta con mirar ejemplos de la vida diaria. En un presupuesto personal, se suman los ingresos —salarios, honorarios u otros— y se restan los gastos fijos, como renta y energía eléctrica, así como los variables, como comida u ocio. Si gastas más de lo que ganas, hay una pérdida. A esto se le llama contabilidad básica. También ayuda a hacer compras inteligentes: un celular con 20% de descuento puede parecer atractivo, pero la contabilidad permite saber si realmente puedes pagarlo de acuerdo con tu flujo de efectivo mensual o con el dinero disponible. Otro ejemplo es la economía familiar: registrar los gastos escolares permite decidir si conviene ahorrar para la universidad o pagar primero la hipoteca de la casa. En todos estos casos, la contabilidad funciona como un espejo que refleja la realidad financiera y permite decidir con mayor seguridad.

Para los estudiantes de contabilidad, lo más práctico es simular negocios sencillos: vender limonada, registrar ingresos y gastos, y calcular la utilidad. Así se entiende el principio de partida doble: todo lo que entra tiene una contraparte que equilibra, como puede visualizarse a través de una balanza.

Además, la enseñanza innovadora marca la diferencia. Los casos reales, los juegos y las tutorías personalizadas ayudan a que la contabilidad deje de ser un tema abstracto y se convierta en una herramienta útil. No se trata de ser un genio matemático; diversos estudios muestran que la práctica constante mejora la comprensión en poco tiempo.

La contabilidad no es elitista ni exclusiva de grandes empresas. En México, el 99% de las empresas son PyMEs, y entender los balances contables puede salvar negocios. Pero también es vital para cualquier persona: ayuda a evitar deudas tóxicas, maximizar ahorros y planear proyectos.

Imagina que tu vida financiera es un viaje. La contabilidad es tu GPS: te indica dónde estás, hacia dónde vas y qué ruta conviene tomar. Sin ella, manejas a ciegas. Con ella, tomas decisiones informadas y seguras.

En conclusión, la contabilidad no es un misterio reservado a expertos. Es una herramienta valiosa que, con paciencia y práctica, cualquiera puede dominar. Empieza hoy: haz tu propio presupuesto, registra tus gastos y observa cómo cambia tu perspectiva. Pasarás de decir “no entiendo nada” a afirmar “controlo mis finanzas”.

 

Maricela Carolina Peña Cárdenas

Facultad de Contaduría y Administración, Unidad Norte

maricela_pena_cardenas@uadec.edu.mx