domingo, agosto 2, 2026
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CÁPSULAS SARAPERAS

Periquín

En esta ocasión te platico de un lugar, bueno ya de varios espacios de gran sabor que tenemos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo y cuya historia vale la pena conocer. Me refiero a los “Mariscos Periquín”.

Todo tiene su origen con don José Luis Prado Galván, Saltillense por nacimiento, de hecho, nacido en la mera calle de Guerrero, hijo de Julio Prado y Guadalupe Galván, hermano de 18, sí, escuchó bien, eran 19 hijos más la mamá y el papá. ¡Y don Julio les dio educación a todos!, pero esa historia bien merece otra Cápsula Sarapera.

José Luis de joven se dedicó a la minería en Concepción del Oro, Zacatecas, específicamente en la empresa Macocozac. Hasta que un buen día para él y mejor para nuestros paladares dejó las minas de la tierra para irse, como él lo decía, “a la minería del mar”.

Un negocio Saltillense en el cual ya trabaja la segunda generación, que inició en el año de 1988, cuando José Luis Prado Galván empezó a distribuir mariscos que traían desde San Fernando, del estado de Tamaulipas. Ese mismo año inició como cocinero, mesero, cobrador y demás, todo esto en un carrito, en el cual vendía cocteles y tostadas de mariscos, colocándose en la Calzada Madero, siendo sus clientes principales los trabajadores de CFE y TELMEX.

Para 1989, con la invitación de su sobrina Bertha Prado, utilizó la cochera de la vivienda de ella, en el Blvd. Isidro López, para señas saltilleras frente a los bomberos, para así tener su primer local, restaurante o negocio de mariscos bautizándolo como “Periquín”, nombre que se debe a su hijo quien se llama Erick a quien, desde niño, sus abuelos, padres, primos, tío y su hermano le dicen Perico.

Don José Luis se casó con María de Luz de la Garza Sánchez, parreña de nacimiento, Saltillense por adopción, con quien procreó y educó a cuatro hijos: José Luis, Iván —que en paz descansa—, Erick y mi amigo Ulises.

Cuando le pregunté a Ulises por la mayor satisfacción que han recibió en “Periquín”, en verdad me imaginé que me diría que tal receta, o cuando los clientes les dicen que la comida es deliciosa, o algo por el estilo, pero la realidad me asombró mucho la respuesta y entendí que es sólo reflejo de la educación y los valores que recibió en su casa, pues me dijo y lo digo textual: “La mayor satisfacción es ver cuando los extrabajadores regresan como clientes pero ya con un título universitario, sean contadores, abogados o licenciados”.

Hoy el negocio es administrado por la segunda generación, por los hijos de doña María y don José Luis, quienes día a día, literalmente, dedican alma, vida y sazón para los Saltillenses, en las distintas sucursales de “Periquín”.

Estimada y estimado Saltillense, se los digo y se me rompe la hiel, es decir se me hace agua la boca, en el “Periquín” hay sabor y atención, pues soy un cliente frecuente junto a grande amigo como lo es Raúl, David y el coach Pancho, sin olvidar que mis tres hijas, las Preciosas Princesas Mágicas disfrutan mucho comer en el “Periquín”.

El día 26 de agosto del año 2008, el creador requería de quien le preparara algunos cocteles y tostadas de mariscos, encontrando al mejor aquí en Saltillo, por lo que decidió llevarse a don José Luis Prado, quien desde ese día atiende la sucursal del paraíso.

Por cierto, como dato anecdótico les digo que a mi amigo Ulises, quien vive literalmente de los mariscos, no le gusta el mar, pero esa es otra historia.

Esta es una de esas historias en la cual el trabajo, la dedicación, la perseverancia y el amor dan resultados, generando a la vez historias para nuestra hermosa ciudad de Saltillo.