
El titular de Profauna Saltillo, Sergio Marines, advierte que el incremento de perros ferales en la interfase urbano-forestal favorece la propagación de enfermedades como la rabia y garrapatas
El crecimiento de la población de perros ferales en las inmediaciones de las zonas urbanas representa un riesgo cada vez mayor para la salud de las personas, sus mascotas y la fauna silvestre, al convertirse en un puente para la transmisión de enfermedades entre ambos entornos, advirtió el titular de la Oficina Saltillo de Profauna, Sergio Marines Gómez.
Explicó que el problema ya no se limita a perros completamente asilvestrados que habitan en áreas naturales, sino que actualmente existe un importante número de animales que se desplazan con facilidad entre la ciudad y los ecosistemas naturales.
«El tema de los perros ferales va creciendo y no sólo en el contexto feral, de los perros que viven lejos del contacto humano, sino que ya existe una gran cantidad de perros que están en una interfase urbano-forestal, que tanto pueden internarse en las áreas silvestres como vivir también dentro del área urbana», señaló.
Indicó que esta movilidad convierte a estos animales en un importante factor de riesgo sanitario, ya que pueden transportar enfermedades y parásitos tanto hacia las zonas habitadas como hacia los espacios naturales.
«Estos perros son un problema porque llevan enfermedades tanto del área silvestre a las ciudades, como dentro de las ciudades hacia el área silvestre; se convierten en un vínculo que cada vez está más fortalecido debido a la gran cantidad de perros que existen sin dueño o con dueño pero de forma libre en las calles», afirmó.
Marines Gómez destacó que una de las principales preocupaciones es la posible transmisión de la rabia, enfermedad que afecta a los mamíferos y que puede propagarse con rapidez cuando existen animales infectados sin control.
«La enfermedad principal es la rabia, esta enfermedad es propia de los mamíferos y algunas especies son tolerantes y la pueden tener sin que los afecte, sin embargo los perros sí son vulnerables a esta enfermedad y al ser infectados puede avanzar a la ciudad, también otras plagas como las garrapatas, que también son muy comunes en los límites con la ciudad», explicó.
Informó que en el Cañón de San Lorenzo ya se han detectado tres jaurías de perros ferales, integradas por alrededor de 30 ejemplares, situación que representa un riesgo tanto para la biodiversidad de esta Área Natural Protegida como para las colonias cercanas.
Finalmente, hizo un llamado a la población a ejercer una tenencia responsable de mascotas, evitando que los perros deambulen libremente por las calles o ingresen a las zonas naturales, ya que además de poner en riesgo la fauna silvestre, favorecen la propagación de enfermedades que pueden afectar a otros animales e incluso a las personas. (OMAR SOTO)




