lunes, julio 27, 2026
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PUNTO DE CIENCIA

Por Nancy Verónica Pérez Aguilar

 Tecnología de electrocoagulación, cuando el agua y la electricidad son aliados

Un viejo recuerdo

Recuerdo que sólo tenía seis años cuando aprendí que el agua y la electricidad no se llevan bien. Un buen día, al lavarme las manos se me ocurrió jugar con el apagador del baño. Bastó presionar el contacto un par de veces para sentir unos toques y doblar los dedos con intenso dolor. Mi conclusión fue que jugar con los contactos de luz usando las manos mojadas era una idea dolorosa.

El agua y la electricidad

En la naturaleza ocurren varios fenómenos que apoyan mi conclusión, un ejemplo que todos hemos visto son los rayos y truenos que anuncian una tormenta. He consultado en Gemini algunos datos generales sobre este tema y dice que un rayo puede descargar hasta 10 mil millones de julios, energía suficiente para calentar el aire hasta 30 mil grados centígrados (mucho más caliente que el Sol) y provocar la muerte de una persona. Por su parte, Copilot encuentra que en México mueren hasta 200 personas cada año por esta causa.

Otro posible escenario son los cortocircuitos domésticos, cuando un cable dañado entra en contacto con agua, la corriente se desvía, provocando chispas incendios o incluso descargas mortales. En otros casos, algún aparato eléctrico encendido puede caer dentro de algún recipiente con agua, por ejemplo, una secadora de cabello que cae dentro de una tina. Si alguna parte del cuerpo entra en contacto con el agua, las consecuencias pueden llegar a ser fatales.

La electrocoagulación: tecnología química en acción

Pero regresemos al tema que me ocupa en este artículo, ¿sabías que es posible utilizar la energía eléctrica de manera segura para limpiar el agua? Esto es posible con una tecnología que se llama electrocoagulación.

Esta tecnología utiliza placas de metales, los preferidos son aluminio o hierro por dos razones: son metales que conducen la electricidad con facilidad y también son baratos y fáciles de conseguir. ¿Cómo se usan estos metales? Primero se cortan en forma de placas para sumergirlos en el recipiente que contiene el agua residual que se va a limpiar. Se deben usar al menos dos placas para activar la polaridad. Esto ocurre así: una de las placas debe conectarse al polo positivo y la segunda al polo negativo de un generador de corriente. A la placa positiva le llamaremos ánodo, mientras que a la negativa le llamaremos cátodo.

La corriente eléctrica fluye desde el polo positivo o ánodo hacia el polo negativo o cátodo. En cada polo ocurre una reacción química específica. En el ánodo, el metal empieza a desprenderse hacia el agua en partículas con carga positiva. Estas partículas agrupan muchos de los contaminantes disueltos —los coagulan—, sobre todo en materia orgánica, que suele tener carga negativa.

Mientras tanto, en el cátodo ocurre la reacción de reducción del agua, esto significa que se forman pequeñas burbujas de hidrógeno, tantas que provocan que los contaminantes agrupados floten. Poco a poco, las partículas contaminantes se unen entre sí y forman grumos cada vez más grandes y pesados. Entonces, cuando el generador de corriente se apaga estos grumos se van quedando en el fondo del recipiente, formando una nata espesa donde quedan concentrados los contaminantes. Más tarde, esa capa puede filtrarse fácilmente.

Así es como la electrocoagulación consigue que el agua y la electricidad se utilicen de manera segura para separar contaminantes de manera segura.

Hoy en día, la electrocoagulación es una opción de tratamiento de agua que vale la pena implementar en las ciudades, especialmente en las regiones que enfrentan la escasez de este valioso recurso.  ¿Y tú qué opinas, crees que esta tecnología puede ser útil en nuestra ciudad?

Si deseas conocer más sobre esta y otras tecnologías de tratamiento de agua, escríbeme a nancyperez@uadec.edu.mx

 

Nancy Verónica Pérez Aguilar

Facultad de Ciencias Químicas, Unidad Sureste

nancyperez@uadec.edu.mx