
Coahuila, la diferencia es la seguridad
En un México donde 74 de cada 100 ciudadanos se sienten inseguros, Coahuila aparece en el otro extremo de la estadística. Y eso, en los tiempos que vive el país, no es un dato menor.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026 del INEGI que se dieron a conocer este jueves 10 de septiembre, colocan a Coahuila como la entidad con menor percepción de inseguridad del país, con apenas 27.8 por ciento.
El contraste resulta contundente.
Mientras en el Estado de México el 90 por ciento de sus habitantes percibe inseguridad, en Morelos es 88.7 por ciento y en Tabasco 87.6, Coahuila se encuentra muy lejos de esos niveles. Incluso supera a entidades tradicionalmente reconocidas por sus condiciones de tranquilidad: Yucatán registra 35.5 por ciento y Aguascalientes 41 por ciento.
Y hay otro dato importante: Nuevo León registra 58.9 por ciento, más del doble del nivel observado en Coahuila.
Los números adquieren todavía mayor relevancia porque no se trata de una medición aislada. Las diferentes evaluaciones de seguridad vienen colocando a Coahuila y a varias de sus ciudades entre los lugares con mejores indicadores del país. En la ENSU, por ejemplo, Saltillo (junto con parte de la zona metropolitana como Ramos Arizpe) y Torreón han aparecido entre las ciudades mexicanas mejor posicionadas en percepción de seguridad.
Aquí hay que reconocer el trabajo encabezado por el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Desde el inicio de su administración, la seguridad se mantuvo como una de las principales prioridades, con una estrategia basada en inversión, prevención, inteligencia y, sobre todo, coordinación permanente con el Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Marina, fiscalías, policías estatales y los municipios.
No significa que Coahuila esté exento de delitos ni que pueda declararse una victoria definitiva. En seguridad, bajar la guardia puede costar años de trabajo. Precisamente por eso el mérito está en mantener una estrategia permanente y no esperar a que los problemas aparezcan para reaccionar.
Hay además un antecedente que ayuda a dimensionar lo alcanzado. La ENVIPE 2025 colocaba la percepción de inseguridad de Coahuila, a nivel estatal, en 37.7 por ciento. El dato de 2026, 27.8 por ciento, estamos hablando de una reducción cercana a 10 puntos porcentuales en un año.
Eso merece atención.
Porque mientras el promedio nacional apenas pasó de 75.6 a 74 por ciento, Coahuila habría conseguido una disminución mucho más pronunciada en la percepción de inseguridad.
Y la seguridad termina impactando prácticamente todo: inversión, generación de empleos, calidad de vida, competitividad y tranquilidad familiar, esa tranquilidad que se vive día con día. Difícilmente una empresa apuesta millones de dólares por una región donde no existen condiciones mínimas de estabilidad.
Por eso los resultados del INEGI representan algo más que una buena estadística para el Gobierno del Estado. Constituyen también un respaldo ciudadano a una política pública que, bajo la conducción de Manolo Jiménez, ha mantenido la seguridad como prioridad.
Muchos estados de México quisieran estar hoy en ese 27.8 por ciento.
Porque en materia de seguridad nunca se puede cantar victoria. Pero cuando el país registra 74 por ciento de percepción de inseguridad y Coahuila apenas 27.8, la diferencia no solamente se presume: se siente, esa es la diferencia.
Buen fin de semana la frase: La lealtad es difícil de encontrar. ¡Ánimo!




