
La presidenta Claudia Sheinbaum se reunió en Palacio Nacional con el representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, acompañado por el embajador estadounidense Ronald Johnson.
El encuentro se dio en el contexto de la tercera ronda de negociaciones bilaterales y revisión del T-MEC. Y, al preguntársele a la presidenta los pormenores de la reunión, esto platicó.
“Fue una muy buena reunión. Van avanzando distintos temas”.
Aclaró que la revisión se está haciendo es sobre una nueva visión que tiene el gobierno de los Estados Unidos, de protección de su economía y de imposición de aranceles al resto del mundo, incluido México. Esa es su visión.
Así lo explicó: Cuando entró el presidente Trump planteó poner aranceles a México en todos los productos de un 25 por ciento.
“Él entra en enero, y en febrero hace esta visión unilateral, vamos a plantearlo así. Ahí tuve una llamada por teléfono con él y logramos posponer un mes esos aranceles.”
En la segunda llamada por teléfono “lo que el planteó —porque más que un acuerdo, fue una decisión de él sobre la base de lo que nosotros planteamos— es que: lo que está dentro del Tratado de Libre Comercio tiene arancel cero y lo que está fuera del Tratado de Comercio, impuso 25 por ciento. Eso fue —si mal no me acuerdo— en abril, más o menos, del 2025.”
Además, “impuso aranceles sobre vehículos con el 25 por ciento, disminuyéndole lo que se fabrica en Estados Unidos, y al acero, no solo a México, sino a todo el mundo.”
Sin embargo, después de eso, hace poco la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos dice que “esos aranceles, igual que los aranceles recíprocos, no tenían validez”.
Enseguida, el gobierno de Estados Unidos pone un arancel del 10 por ciento, parejo a todo el mundo.
El arancel de los productos que no están dentro del Tratado de Libre Comercio de México pasó de 25 por ciento a 10 por ciento.
“Esa resolución que sacó después de la de la de la Suprema Corte de Justicia tenía un vencimiento para esta semana, solamente era por 3 meses.”
Luego, “sustituyen este arancel por este nuevo arancel que se llama “el 301”, a partir del decreto que se expide, vinculado con el trabajo forzado, no en México, sino en cualquier lugar del mundo, y que se importe productos que tengan trabajo forzado.”
¿Qué le pasa a México? Se queda igual que como estaba:
“Todos los productos que se exportan dentro del Tratado de Libre Comercio tienen cero arancel, con excepción de vehículos y acero. Y los productos que se exportan fuera del Tratado de Libre Comercio tienen un arancel del 10 por ciento, que es lo que ya teníamos antes.”
Es decir, México queda exactamente igual que como estábamos hace una semana.
La presidenta señaló que “en este momento, no tenemos nuevo arancel del que ya teníamos previamente. Y estamos trabajando con Estados Unidos para poder llegar a un acuerdo de largo plazo en esta nueva visión que tiene el gobierno de los Estados Unidos.”
Lo que busca Estados Unidos es mayores reglas de origen. ¿Qué quiere decir eso? Si vamos a exportar un vehículo, en este momento, tenemos un 25 por ciento de arancel menos lo que produce Estados Unidos.
Recordó la presidenta que en el caso de vehículos y muchos otros productos una parte se fabrica aquí, otra parte se fabrica en Estados Unidos; de tal manera que un vehículo tiene contenido de Estados Unidos y tiene contenido mexicano, aunque todo el vehículo se arme en México.
Lo que tienen ahora de descuento los vehículos es lo que se fabrica en Estados Unidos, por una orden unilateral que toma el gobierno de los Estados Unidos.
“Lo que nosotros estamos buscando es que esas reglas de origen, aunque aumenten del 70 al 90 por ciento sean regionales, o sea, no solamente se descuente lo fabricado en Estados Unidos, sino lo que se fabrica en México, eso es lo que nosotros estamos planteando, y ellos tienen algunos otros puntos de vista.”
Eso es lo que, entre otras cosas, lo que se está platicando. “Y ver si se puede llegar a un acuerdo conjunto que permita también alargar más tiempo el Tratado Comercial.”
En esta reunión y en todas las que está llevando la Secretaría de Economía con el embajador y con el secretario de Comercio de los Estados Unidos, ellos están pidiendo más reglas de origen.
Nosotros decimos: “sí, pero que se tome en cuenta a México, no solamente lo que se fabrique en Estados Unidos para los descuentos”, entre otras cosas de las que estamos platicando.
Y lo que se resolvió hace ya algunas semanas, por parte de Estados Unidos, es que se mantiene el Tratado por 10 años, como estaba establecido, y que haya revisiones anuales.
“¿Qué estamos buscando nosotros? Llegar a un acuerdo para que el Tratado pueda ser incluso más de 10 años; o que por lo menos al Acuerdo que lleguemos este año, pues ya las revisiones anuales solamente sean sobre el cumplimiento de lo que acordamos este año.
Ante este panorama recordé lo que el maestro José Luis Solís, señalaba en su cátedra de economía política, respecto a la relación económica entre los países llamados “desarrollados” y los “subdesarrollados”.
La economía mundial es un proceso de producción-circulación totalizante cuyas partes integrantes son las diversas economías nacionales.
Dicha totalidad está estructurada y jerarquizada en términos de una “fuera motriz”, la acumulación de capital a escala mundial, que determina el desarrollo del sistema en su conjunto.
Este proceso de apropiación mundial de la plusvalía da como resultado dos formas polares de desarrollo, diferentes pero mutuamente implicadas, el de las economías del “centro” como polo dominante (o economías capitalistas “desarrolladas”) y el de las economías de la “periferia” como polo dominado (o economías subdesarrolladas).
Sin embargo, a su vez, la acumulación mundial de capital es producto de la compleja red de imbricaciones entre los distintos procesos productivos nacionales, enclavados en distintas realidades de clase, con configuraciones internas diferenciadas.
Existe entonces una relación dialéctica entre el todo y las partes; no puede pensarse a la parte separada del todo, de la misma manera que no hay totalidad sino en relación con las partes. La totalidad no pre-existe a las partes ni las partes pre-existen al todo.
El todo, la economía mundial, no es un conjunto caótico resultado de la simple adición de las economías nacionales; al contrario, es una totalidad concreta, una realidad estructurada en incesante movimiento. Entre el todo y las partes existe pues una relación interna de necesariedad y simultaneidad.
José Vega Bautista
@Pepevegasicilia
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