
En sus zonas de origen, ambas piedras rojas imprimen una identidad propia al paisaje urbano, añadió
Ciudad de México.- Dos tipos de rocas utilizadas ancestralmente en México y la India como materiales para construir monumentos y recintos locales desde tiempos precoloniales muestran semejanzas en sus colores rojizos y aspectos rugosos, paralelismos estéticos y culturales que descubrió un equipo transdisciplinario de especialistas en geología y arquitectura de ambos países.
Son el tezontle y la laterita, tesoros geológicos que -por su uso en arquitectura y monumentos artísticamente relevantes que las distingue como un aspecto integral de la cultura humana- son considerados a partir de 2024 en la categoría de Piedra Patrimonial por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS, por sus siglas en inglés), explicó el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM y coordinador del proyecto binacional, Carles Canet Miquel.
“Las construcciones monumentales en estas regiones se han realizado desde tiempos inmemoriales con piedras extraídas localmente: el tezontle de origen volcánico en la cuenca del Anáhuac, en el centro de México; y la laterita en la región de los Ghats occidentales, al suroeste de la India, producto del intemperismo prolongado de rocas cristalinas”, detalló el doctor en Ciencias Geológicas.
Al examinar candidaturas de Piedra Patrimonial, Canet Miquel halló por casualidad parecido entre los monumentos religiosos y civiles del barroco (siglos XVI a XVIII) de tezontle de la Nueva España y de laterita de la India Portuguesa, pese a que se trata de dos contextos alejados geológica y culturalmente.
Apoyado por Gurmeet Kaur, presidenta de la Subcomisión de Piedra Patrimonial de la IUGS –quien desde un inicio mostró gran interés por este hallazgo–, el científico integró un grupo de personas expertas de la Universidad de Panyab, del Colegio de St. Xavier de Mumbai y la Universidad de Savitribai Phule Pune, además de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
El trabajo de investigación incluyó un análisis arquitectónico comparado de monumentos representativos de distintas etapas históricas de las dos regiones, la comparación de las propiedades geológicas, petrológicas y físicas, así como de los atributos estéticos del tezontle y la laterita. Los estudios encontraron paralelismos en los usos de las piedras, que preceden por milenios a los procesos coloniales.
Reinterpretación
Las dos de coloración rojiza y superficie rugosa fueron usadas preferentemente por su facilidad de labrado y la proximidad de sus respectivas zonas de origen. En el caso del tezontle, su baja densidad lo hizo insustituible para construir sobre los suelos lacustres de la cuenca de México. La ligereza de las edificaciones hechas con esta roca evitaba que estas se hundieran en el suelo arcilloso y blando.
Más allá de la practicidad técnica, la elección de ambas piedras dejó una impronta identitaria distintiva en sus respectivas regiones, la cual surgió de elementos compartidos nacidos de la confluencia entre el colonialismo y culturas indígenas profundamente arraigadas.
Con relación a su contraparte europea, la arquitectura barroca que las empleó posee un carácter propio: su materialidad autóctona y la mano de obra local la diferencian tanto en su carga simbólica como en su intención propagandística, a la vez religiosa y colonial. De este modo, los diseños europeos eran reinterpretados a través de los materiales locales y el trabajo indígena.
“El uso del tezontle y la laterita en sus respectivas zonas de origen funciona como un elemento de continuidad material, actuando como un puente tangible entre la influencia colonial y el legado nativo. Hoy en día las piedras rojas imprimen una identidad propia al paisaje urbano del Centro Histórico de la Ciudad de México y de Goa Vieja, ciudad desde donde, durante más de cuatro siglos, Portugal controlaba sus posesiones coloniales en la India”, destacó Canet Miquel.
El valor cultural de los monumentos construidos con tezontle y laterita está reconocido por la UNESCO, al formar parte de los sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial en el Centro Histórico de la Ciudad de México y en Goa Vieja, respectivamente.
A la par de tender puentes interculturales, la investigación sobre la piedra como patrimonio geocultural busca fomentar políticas de conservación que prioricen el uso de materia prima original en los trabajos de restauración, protección de las canteras históricas y desarrollo de programas de interpretación y geoturismo, concluyó el universitario. (El Heraldo de Saltillo)




