
Filosíntesis
La propuesta es simple pero magistral, así como las plantas precisan de la fotosíntesis para asimilar la luz y transformarla en alimento y energía, los seres humanos podemos desarrollar una “filosíntesis”, es decir, la anatomía de una consciencia cultivada.
Toda existencia humana es un jardín, un territorio donde la mente es suelo fértil. En este biotopo mental, la consciencia no se impone por decreto, sino que se cultiva mediante una revolución espiritual que exige responder a la pregunta ¿cómo queremos vivir? Considerando este enfoque, el reconocido filósofo y divulgador científico español Santiago Beruete, enriquece el debate contemporáneo al desacralizar la filosofía de los manuales áridos y llevarla al humus del pensamiento en su último libro: “Filosíntesis: Espiritualidad y filosofía desde el jardín”, editorial Taurus, 2026. Obra que, por cierto, el propio Dr. Beruete presenta este 11 de septiembre en Saltillo, a invitación de mi estimado amigo, Arturo Pérez, con motivo del 4to aniversario de “Los Librakos”.
Para que el pensamiento florezca, es imperativo atender las raíces de la crítica, esa capa invisible compuesta por el sedimento de nuestras dudas, lecturas y experiencias. Sobre este sustrato descansa una verdadera transformación, donde el escepticismo saludable y el diálogo interno actúan como el fertilizante idóneo: descomponen los dogmas caducos y nutren los brotes de un discernimiento más libre. Dudar, es desherbar el jardín de los prejuicios para permitir que la luz de la razón y la intuición lleguen sin estorbos.
Con una prosa profundamente provocadora, Beruete se confirma como el ensayista en lengua española que mejor sabe desenterrar la belleza del pensamiento con la tradición del aforismo. Leer “Filosíntesis” se experimenta como abrir una ventana después de estar mucho tiempo en una habitación con aire acondicionado. Nuestra mirada será diferente ante la naturaleza verde, que dejará de ser un simple elemento decorativo del paisaje para convertirse en un interlocutor provechoso. Tal y como propone Santiago, “Es necesario sacar la filosofía del academicismo abstracto y plantarla profundamente en la tierra, donde el humus del pensamiento crítico alimenta las raíces de la libertad”.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector




