
Ginebra, Suiza.- En medio de una transformación profunda del modelo económico del fútbol mundial, la FIFA impulsa su apuesta más ambiciosa para captar capital externo.
Ante el crecimiento de sus competiciones, con un Mundial de 48 selecciones y un Mundial de Clubes ampliado a 32 equipos y la necesidad de asegurar ingresos a largo plazo, el organismo rector del fútbol busca abrir por primera vez la puerta a inversores privados en su negocio central: los derechos comerciales de sus grandes torneos.
En ese marco, la FIFA fijó como fecha límite el próximo 19 de septiembre para que las 211 federaciones miembro se pronuncien sobre su plan de ceder participaciones de sus competencias insignia, incluida la Copa del Mundo.
El ultimátum fue comunicado por el presidente Gianni Infantino en una carta dirigida a todas las asociaciones nacionales, documento al que tuvo acceso ‘The Telegraph’.
La iniciativa prevé la entrada de capital privado para financiar torneos como la Copa del Mundo y el nuevo Mundial de Clubes. Si bien la FIFA lo presenta como una fuente de recursos sin precedentes para el desarrollo del fútbol, la propuesta ya ha provocado resistencia entre gobiernos y confederaciones continentales que ponen en duda sus implicaciones.
La diferencia económica es sustancial: las federaciones que respalden el proyecto recibirían hasta 10 mil millones de dólares en financiación, frente a los 2 mil 700 millones que percibirían quienes lo rechacen. Además, se contempla un incentivo inmediato de 20 millones de dólares como pago único para cada federación que vote a favor.
“La decisión de seguir adelante o no con esta propuesta depende totalmente de ustedes”, señala Infantino en la misiva.
¿En qué consiste el plan?
El proyecto, dado a conocer el pasado 28 de julio, gira en torno a la creación de una nueva sociedad llamada Fifa Forward Enterprise (FFE). Esta empresa centralizaría la gestión de todos los derechos comerciales de los campeonatos de la FIFA: retransmisiones televisivas, patrocinios, venta de entradas y licencias.
Según lo planteado, la FFE abriría su capital a inversores externos para que adquieran participaciones minoritarias “sin poder de control”. De acuerdo con ‘Financial Times’, esa participación se situaría en torno al 20 por ciento.
La FIFA asegura que conservará “el control exclusivo” de la entidad, garantizado por una mayoría en la junta directiva y “la autoridad exclusiva” sobre aspectos deportivos clave como “la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario o las decisiones sobre el reglamento”.
Para concretarse, la propuesta debe superar dos filtros: la aprobación del Consejo de la FIFA y el respaldo de más del 50 por ciento de las federaciones miembro.
La oposición de la UEFA
La iniciativa no ha sido bien recibida en Europa. La UEFA criticó que la FIFA “no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos”.
En un comunicado emitido tras la difusión de la carta, el organismo europeo aseguró que “existe una oposición significativa y creciente” al plan, luego de mantener “conversaciones con numerosas partes interesadas del mundo del fútbol”.
Según trascendió, la UEFA analiza convocar a sus 55 federaciones a una reunión virtual de emergencia, que se celebraría el próximo 30 de julio.
Cabe señalar que, aunque la FIFA es un organismo privado, varias de las federaciones europeas están controladas por el estado.
El factor electoral
El movimiento llega en un momento clave para Infantino, quien avanza hacia una reelección sin oposición para un cuarto y último mandato al frente de la FIFA hasta 2031.
El aumento de los fondos distribuidos a las federaciones fue un eje central de su campaña cuando fue elegido en febrero de 2016, y volvió a serlo en sus reelecciones sin rivales en 2019 y 2023. (El Heraldo de Saltillo)




