lunes, julio 27, 2026
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El Sarape de Saltillo, emblema identitario de Coahuila y México

El sarape de Saltillo es más que un textil, es un emblema identitario que ha acompañado a Coahuila y a México en su memoria visual desde el periodo virreinal hasta hoy y en la Universidad Autónoma de Coahuila reconocen su valor cultural.

En su urdimbre se cruzan técnicas, rutas y símbolos que sintetizan el mestizaje novohispano, la fibra y el telar europeos dialogando con la estética indígena, de hecho, el telar de pedal introducido en la Nueva España durante el siglo XVI transformó los oficios del tejido y permitió una producción más compleja, base técnica sobre la que florecería el sarape saltillense.

Un hito para comprender su arraigo en Coahuila es la migración de familias tlaxcaltecas al norte en 1591, asentadas junto a la villa del Saltillo, en San Esteban de la Nueva Tlaxcala; aquellos grupos, expertos tejedores, adaptaron sus saberes al entorno septentrional, con lana ovina en lugar del algodón, y consolidaron un estilo que con el tiempo sería reconocido como “Sarape de Saltillo”, proceso de trasplante cultural explica tanto la técnica como la iconografía que identificamos hoy en la pieza.

La dimensión patrimonial del sarape ha sido reconocida institucionalmente, en 2020, el Cabildo de Saltillo lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad, subrayando que se trata de un bien simbólico compartido por la colectividad y no por una sola empresa o familia.

El reconocimiento protege su nombre, impulsa acciones de salvaguarda y refuerza su papel como signo de pertenencia y en la preservación viva de esta tradición, destacan actores locales, la Escuela del Sarape La Favorita que funciona como un espacio de formación y transmisión intergeneracional de técnicas, urdido, teñido, tejido y acabado, que sostiene la calidad del sarape y su continuidad social.

Desde la política cultural estatal se ha visibilizado su labor y hoy la escuela articula talleres, exhibiciones y vínculos comunitarios que mantienen al oficio en circulación; entre las familias artesanas, la de los Tamayo ocupa un lugar central en el rescate y la proyección contemporánea del sarape.

Maestros como Juan Rubén Tamayo Sánchez han defendido la producción artesanal y formado a nuevas generaciones, su estirpe ha tejido por décadas, con reconocimiento público y vocación pedagógica. Y esta continuidad familiar no sólo cuida la técnica, encarna el sentido de comunidad, reputación y orgullo que hace del sarape un marcador de identidad.

Así, el Sarape de Saltillo es patrimonio porque condensa memoria, oficio y pertenencia, sus diseños geométricos cromáticamente audaces viajan desde los telares locales a escenarios nacionales e internacionales y regresan a casa como signos de una identidad compartida.

El desafío presente es doble: salvaguardar los procesos tradicionales y, al mismo tiempo, garantizar condiciones dignas para las y los artesanos, fortaleciendo escuelas, talleres y marcos de protección que permitan que la historia del sarape siga tejiéndose en plural.

Información y fotografías de cápsulas de radio del programa de “Salvaguarda” de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural. (El Heraldo de Saltillo)