
Una investigación francesa con casi 2 mil pacientes encontró que el desprendimiento y la decoloración de uñas, así como la caída de cabello y la irritación del cuero cabelludo, fueron significativamente más comunes en usuarios de medicamentos GLP-1. Los datos, presentados en Viena, muestran una asociación, pero no prueban causalidad.
París, Francia.- Un análisis realizado en Francia en mil 904 personas con diabetes tipo 2 u obesidad identificó una mayor prevalencia de alteraciones en las uñas entre quienes utilizaban fármacos del tipo GLP-1.
Según los resultados, el 66 por ciento de los usuarios presentó algún trastorno en las uñas, en comparación con el 53 por ciento del grupo que no había usado estos medicamentos. El desprendimiento de las uñas llegó a ser hasta cuatro veces más frecuente en el primer grupo, y la decoloración afectó al 46 por ciento de los usuarios frente al 17 por ciento de los no usuarios.
En un segundo análisis sobre la misma población, la caída de cabello inusual también fue más reportada entre quienes usaban GLP-1: 50 por ciento contra 34 por ciento en el grupo control. De igual forma, se observó con más frecuencia pérdida de densidad capilar, enrojecimiento y picor en el cuero cabelludo.
Los dos trabajos fueron presentados durante la reunión anual de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, en Viena, Austria.
Para el dermatólogo parisino Bruno Halioua, estos datos apuntan a algo más tras una pérdida de peso acelerada. “Esto sugiere que lo que ocurre en el cuero cabelludo podría ir más allá de la caída de cabello típica que se observa tras una pérdida de peso rápida e implicar un componente inflamatorio”, señaló en un comunicado del congreso recogido por HealthDay. “La inflamación del cuero cabelludo era la norma, no la excepción, algo que los médicos no suelen buscar actualmente y que podría ser tratable”.
Uno de los puntos clave es que la diferencia no se explicaría solo por haber adelgazado. Al aislar únicamente a los participantes que habían perdido peso, los problemas en las uñas seguían siendo significativamente más altos en los usuarios de GLP-1.
“Hasta ahora, los cambios en las uñas asociados con las terapias con GLP-1 se habían basado principalmente en casos anecdóticos”, explicó el Dr. Charles Taïeb, autor del estudio. “Nuestros hallazgos muestran una clara asociación, pero también subrayan un punto importante: no todo lo que ocurre durante el tratamiento con GLP-1 es necesariamente causado por el tratamiento en sí”.
Los investigadores advierten que la relación causal aún no está establecida. Algunos participantes ya presentaban alteraciones en las uñas antes de iniciar la terapia y, aunque las diferencias se mantuvieron tras los ajustes estadísticos, los estudios fueron de tipo transversal y se basaron en síntomas autorreportados. Esto permite detectar asociaciones, pero no determinar que el fármaco sea la causa directa.
Por ello, el equipo planea ahora un estudio prospectivo que siga a los pacientes desde el inicio del tratamiento con evaluaciones dermatológicas estandarizadas y seguimiento biológico, para precisar cuándo aparecen estos cambios, por qué se producen y si son reversibles. (El Heraldo de Saltillo)
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