viernes, agosto 28, 2026
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Arquitectura gerontológica: diseñar hoy para vivir mejor mañana

DANIELA GARCÍA del Río propone pensar la arquitectura como una herramienta capaz de acompañar y cuidar a las personas durante las distintas etapas de su vida

La arquitecta Daniela García del Río, explica como pisos seguros, baños accesibles, tecnología y pequeños cambios pueden preparar una vivienda para el futuro sin sacrificar diseño, personalidad ni calidez 

El hogar debe ser un refugio, por lo tanto no debería responder únicamente a las necesidades de quienes somos hoy, sino también anticiparse a quienes seremos mañana. En vísperas del Día del Abuelo, hay pequeños detalles en el diseño que pueden transformar una vivienda en un espacio más seguro, funcional y cómodo para los adultos mayores, y en sí para todos los integrantes de la familia.

Con el paso de los años, actividades tan cotidianas como subir un escalón, entrar a la regadera o recorrer un pasillo pueden adquirir una nueva dimensión. Sin embargo, pensar en una vivienda adecuada para un adulto mayor no tendría que comenzar cuando aparece una necesidad específica, muchas de las decisiones que permiten a una persona mayor vivir con mayor seguridad e independencia son, en realidad, recomendaciones que pueden mejorar la calidad de vida de todos los integrantes de una familia.

Para entender cómo transformar una vivienda convencional en un entorno accesible sin perder el toque acogedor, conversamos con la arquitecta Daniela García del Río, quien nos comparte información indispensable para adaptar el hogar. Con 23 años de experiencia al frente de una empresa de construcción y 24 años dedicada también a la docencia, Daniela reconoce en la arquitectura una profesión con múltiples posibilidades, pero también con una enorme responsabilidad.

“La arquitectura es una de las carreras más bonitas y completas, porque puedes dedicarte a muchas cosas y tenemos demasiadas oportunidades de trabajo”, comparte. Sin embargo, detrás de cada proyecto existe un compromiso que va más allá de levantar muros o elegir acabados.

Un cliente, explica, pone en manos del arquitecto un patrimonio que en muchas ocasiones representa el esfuerzo de toda una vida. Por ello, una de las principales responsabilidades del profesional es comprender sus necesidades y expectativas para traducirlas en espacios que realmente respondan a su forma de vivir.

Y cuando se trata de diseñar pensando en el futuro, hay una pregunta que vale la pena hacerse desde el inicio: ¿seguirá siendo funcional esta casa para nosotros dentro de algunos años?

DISEÑAR PENSANDO en el futuro permite incorporar desde hoy soluciones que mañana pueden favorecer la independencia y seguridad de los adultos mayores

EL BAÑO, UN PUNTO DE PARTIDA

Si hay un espacio que requiere especial atención ese es el baño, porque hasta que algo cambia, aquello que parecía un detalle comienza importar. Desde una lesión, la llegada de un bebé, la recuperación después de una operación o simplemente la edad al llegar a ser adultos mayores,  pueden transformar por completo nuestra relación con este espacio, por sus dimensiones, los movimientos que se realizan dentro de él y el contacto constante con superficies húmedas, puede convertirse en una de las áreas donde existe mayor riesgo de accidentes. Por eso, Daniela considera indispensable pensar en las dimensiones adecuadas y en elementos que permitan una mayor movilidad y seguridad.

Desde la posibilidad de desplazarse con un bastón o una andadera hasta la instalación de barras de apoyo en los lugares necesarios, cada detalle puede hacer una diferencia.

También existen elementos que hoy pueden contemplarse desde el diseño de una vivienda, aunque aparentemente no sean necesarios en ese momento. Un piso antiderrapante, una regadera de teléfono que permita mayor movilidad o un inodoro con una altura más cómoda son algunos ejemplos. Más que diseñar exclusivamente para una etapa de la vida, se trata de anticiparse.

Cuando un detalle se convierte en una trampa

Uno de los errores más comunes puede encontrarse desde la elección de los materiales, puesto que hay pisos visualmente atractivos que, sin embargo, pueden convertirse en superficies demasiado resbalosas. La estética, señala Daniela, siempre debe ir acompañada de un análisis sobre la funcionalidad y la seguridad.

Lo mismo sucede con los escalones, cambios de nivel o elementos arquitectónicos que en un proyecto pueden parecer interesantes deben analizarse pensando en cómo serán utilizados todos los días y en si podrían convertirse en una dificultad con el paso del tiempo.

Si una vivienda requiere escaleras, sus dimensiones son fundamentales. Un peralte demasiado alto puede hacer incómodo y riesgoso subir o bajar, mientras que la huella —el espacio donde se apoya el pie— debe permitir una pisada cómoda y segura.

Son detalles que pueden pasar desapercibidos cuando se observa una casa terminada, pero que influyen directamente en la experiencia cotidiana de quienes la habitan.

 

PINTEREST INSPIRA, PERO NO SIEMPRE RESUELVE

Las redes sociales y las plataformas de inspiración han cambiado también la manera en que las personas imaginan sus casas. Basta recorrer Pinterest para encontrar miles de ideas, tendencias y soluciones aparentemente sencillas.

Daniela considera que estas referencias son bienvenidas, siempre y cuando se analicen antes de llevarlas a la realidad. Una idea puede verse espectacular en una fotografía, pero eso no significa necesariamente que funcione en todos los espacios o para todas las familias.

El reto está en lograr que el diseño conserve su atractivo estético sin convertirse en un riesgo. Adaptar una tendencia requiere entender las dimensiones, la distribución y las necesidades de quienes vivirán ahí. La arquitectura, al final, debe encontrar ese equilibrio entre lo que se sueña y lo que realmente funciona.

PARA LA ARQUITECTA Daniela García del Río, el trabajo del arquitecto implica entender cómo vive cada familia y crear espacios capaces de responder a sus necesidades presentes y futuras.

UNA CASA INTELIGENTE TAMBIÉN PUEDE CUIDAR

La tecnología abre hoy nuevas posibilidades para hacer de una vivienda un espacio más seguro. La domótica —es decir, la automatización de distintos sistemas dentro del hogar— cuenta con herramientas que pueden resultar especialmente útiles cuando se busca brindar mayor tranquilidad a una persona adulta mayor y a su familia.

Daniela pone como ejemplo el control de las instalaciones de gas o los seguros de las puertas. La posibilidad de revisar o controlar determinados elementos a distancia puede ofrecer una mayor sensación de seguridad. Si alguien olvidó cerrar una perilla o existe la necesidad de verificar desde otro lugar alguna instalación, la tecnología permite hacerlo desde dispositivos electrónicos.

En el caso de los adultos mayores, estas herramientas también pueden representar tranquilidad para sus hijos y familiares, quienes pueden mantenerse atentos sin que esto signifique limitar la independencia de la persona.

 

SEGURIDAD SIN VIVIR EN UN HOSPITAL

Adaptar una casa para que sea segura no significa convertirla en un espacio frío o con apariencia hospitalaria. Actualmente existe una amplia variedad de materiales, accesorios y soluciones que permiten incorporar elementos de seguridad sin sacrificar la estética ni la calidez del hogar.

Texturas, tapices, lambrines y distintos revestimientos pueden transformar la ambientación de una vivienda sin afectar la funcionalidad de los espacios, y , como señala la arquitecta, no siempre se necesitan grandes inversiones para lograr cambios importantes, cada proyecto puede adaptarse a las necesidades y al presupuesto de una familia.

Para ello, la asesoría de un profesional resulta fundamental, comparte Daniela, un arquitecto no sólo propone una idea estética; también escucha las necesidades del cliente, comprende sus posibilidades económicas y busca aprovechar cada recurso para materializar un proyecto que responda a su forma de vivir.

“Materializar sus sueños” forma parte de esa responsabilidad, pero hacerlo implica también pensar en lo que ocurrirá después de que la casa esté terminada: cómo se recorrerá, cómo cambiarán las necesidades de sus habitantes y qué tan preparada estará para acompañarlos en las distintas etapas de su vida.

Porque diseñar una casa funcional para un adulto mayor no significa pensar únicamente en los abuelos. Significa construir espacios más seguros para los niños, más cómodos para los adultos y más preparados para el futuro.

Quizá esa sea una de las mejores formas de entender la arquitectura del hogar: no como una colección de habitaciones, acabados y tendencias, sino como un espacio capaz de cuidarnos mientras vivimos en él. (MARIAN FALCÓN)

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