
La aparición repentina de parálisis facial, parálisis del brazo o la pierna, dificultad para hablar, pérdida del equilibrio o alteraciones visuales pueden ser señales de EVC.
Ciudad de México.- La Enfermedad Vascular Cerebral (EVC), también conocida como ictus, es muy frecuente en todo el mundo y México no es la excepción. De acuerdo con la Secretaría de Salud cada año se presentan alrededor de 170 mil nuevos pacientes con ictus en México cada año.
En el marco del Día Mundial del Ictus, que se conmemora el 29 de octubre, el Dr. Juan Manuel Calleja Castillo, neurólogo vascular, líder del programa Ictus en el Centro Médico ABC, destaca la importancia de generar conciencia sobre este padecimiento y de reconocer los síntomas para acudir de forma rápida al hospital y evitar riesgo de complicaciones y muerte.
El EVC o ictus es una emergencia médica que puede ocasionar daño cerebral, discapacidad e incluso, la muerte, por lo que reconocer sus primeras señales y solicitar atención médica inmediata puede marcar la diferencia en la evolución del paciente. Actualmente, una de cada cinco personas que lo padece puede fallecer y 60% de los pacientes que sobreviven presentan algún tipo de discapacidad neurológica, como la imposibilidad de caminar o hablar, precisa el especialista.
Esta enfermedad puede aparecer de dos formas, como ictus isquémico, conocido como “embolia cerebral”, donde hay una oclusión de una arteria que, al taparse, se infarta y muere, dañando la zona afectada del cerebro. Y el ictus hemorrágico, conocido como “derrame cerebral”, donde se rompe la arteria, dando paso a la formación de un coágulo en el cerebro, explica el neurólogo.
Para el ictus isquémico es importante reconocer síntomas como parálisis de medio cuerpo, debilidad de brazo, pierna o cara, problemas para hablar o comprender el lenguaje. Estos síntomas también se presentan en el ictus hemorrágico, pero además se manifiesta dolor de cabeza intenso o severo y puede haber pérdida de la conciencia o el sentido.
En voz del experto, el principal factor de riesgo para los dos tipos de ictus es la presión arterial alta, además de diabetes, colesterol elevado, obesidad y falta de actividad física. El control de estos padecimientos, aunado a una dieta saludable, la práctica de ejercicio y evitar el consumo de tabaco, pueden prevenir su aparición.
Es importante mencionar que se trata de una enfermedad con una mayor incidencia en adultos mayores de 60 años, aunque recientemente se está presentando cada vez más en adultos jóvenes, debido a falta de actividad física, mala alimentación y otras conductas de riesgo, advierte. Además, es más frecuente en hombres que en mujeres, aunque después de la menopausia, se iguala en ambos sexos.
En la atención del ictus o EVC cada minuto cuenta. “En el Centro Médico ABC, desde hace 14 años contamos con el Programa Ictus, que brinda atención multidisciplinaria y oportuna para ofrecer al paciente procedimientos y tratamientos de vanguardia que eviten el desarrollo de daños neurológicos y riesgo de muerte. Este protocolo de atención frente al EVC cuenta con la certificación del Joint Commission International, lo que nos convierte en el único hospital en México certificado internacionalmente para la atención de enfermedades cerebrovasculares”, expone el neurólogo.
A través de procedimientos quirúrgicos de mínima invasión y terapias innovadoras, el programa busca revertir la oclusión arterial cerebral, con el objetivo de restablecer la circulación sanguínea y evitar daños neurológicos. Sin embargo, si el paciente llega a presentar alguna secuela, se contempla la intervención de un programa de rehabilitación física, cognitiva y de lenguaje para tratar de restablecer habilidades motoras, de memoria y del habla, mejorando su independencia y calidad de vida.
La terapia de rehabilitación puede iniciar desde que el paciente se encuentra en terapia intensiva, a través de un programa personalizado, para que, en la medida de lo posible, recupere las habilidades que se han visto comprometidas.
Además, es importante mencionar que la colaboración familiar es fundamental para la rehabilitación y restablecimiento de las habilidades perdidas en el paciente. Su apoyo incondicional logra que mejoren considerablemente, readaptándose a su nueva condición de vida.
Finalmente, el Centro Médico ABC invita a toda la población a informarse y reconocer los síntomas de un ictus o EVC para actuar oportunamente e incrementar las posibilidades de reducir el riesgo de secuelas neurológicas para seguir disfrutando la vida. (Centro Médico ABC)




