
Tras trascender dudas sobre la permanencia de sacerdotes en sus encomendados parroquiales al cumplir la edad requerida por las normas eclesiásticas, la Diócesis de Saltillo aclaró cómo opera la recepción de renuncias y el relevo de cargas administrativas.
El obispo de la Diócesis de Saltillo, monseñor Hilario González García, enfatizó que cumplir la edad límite no implica una separación inmediata del ministerio sacerdotal ni un retiro automático.
“El proceso es el siguiente: alguien presenta su renuncia, yo la recibo y cuando la acepto le doy el encargo. Mientras los padres estén bien, tengan salud y ánimo, continuaremos”, sostuvo el obispo.
El jerarca católico subrayó el objetivo de esta norma: “Es desahogarlos de una carga administrativa, del peso de la administración pastoral, económica y laboral de una comunidad”.
Desafíos en la catequesis y adaptación a las redes sociales
En ese mismo sentido, la diócesis celebró el envío de catequistas para el nuevo curso, haciendo un llamado a los padres de familia para integrar a sus hijos en esta formación comunitaria.
Monseñor Hilario González instó a las familias a sumarse: “Invito a los padres de familia a que lleven a sus hijos a la catequesis; es una manera en que reciben formación integral, espiritual, católica y comunitaria”.
Respecto al perfil de los educadores de la fe, estimó la participación activa en el territorio: “Hablamos de 3,000 a 3,200 catequistas distribuidas en todas las parroquias”.
Concluyó sobre el uso de plataformas modernas: “Se están preparando para descubrir cómo utilizar las redes y los elementos audiovisuales; ese es el reto urgente que estamos teniendo”. (EDUARDO SERNA).




