jueves, septiembre 17, 2026
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Estudio determina si el uso de la IA nos hace más inteligentes o más dependientes

Imagen creada con IA

La inteligencia artificial se está integrando rápidamente en la forma en que las personas aprenden, resuelven problemas y construyen conocimiento. Sin embargo, aún queda por ver si la IA fortalece la inteligencia humana o fomenta una dependencia excesiva.

Pekín, China.- La inteligencia artificial ya no es una promesa futura: está redefiniendo cómo aprendemos, cómo resolvemos problemas y cómo construimos lo que sabemos. La pregunta clave es si esta alianza nos hace más inteligentes o más dependientes.

Para responderla, un equipo de investigadores de China y Estados Unidos, citado este jueves por la Universidad de Pekín, analizó el impacto real del aprendizaje asistido por IA. Su estudio, publicado en la revista ‘Comunicar’, abordó el fenómeno desde tres ángulos: el cognitivo, el conductual y el ético, y lo siguió a lo largo de tres momentos del aprendizaje: cuando adquirimos información, cuando la comprendemos y cuando la aplicamos.

El trabajo se basó en una base masiva: más de 10 mil publicaciones sobre aprendizaje con IA recopiladas de debates públicos en redes sociales entre 2013 y 2025. Mediante métodos cuantitativos y algoritmos de aprendizaje automático, identificaron los temas y preocupaciones recurrentes.

Los hallazgos confirman un doble filo. Por un lado, la IA democratiza el acceso a la información y se vuelve un aliado para desmenuzar tareas complejas. Por otro, crece la inquietud por la desinformación, la erosión del criterio propio, la normalización del plagio y un vacío sobre quién responde cuando la IA se equivoca.

– En la adquisición: se valora su velocidad, pero los errores de datos y de razonamiento provocan lo que los autores llaman «ansiedad por credibilidad».

– En la comprensión: vuelve accesibles ideas difíciles, pero su uso sin filtro puede atrofiar el pensamiento crítico. De hecho, muchos usuarios reportan que terminan apagando la herramienta para reconstruir la idea por sí mismos.

– En la aplicación: abarata el costo de probar, fallar y corregir, pero detona conflictos abiertos sobre propiedad intelectual, originalidad y responsabilidad.

Los investigadores detectaron un patrón cíclico en la opinión pública: confianza inicial, luego duda y finalmente reevaluación. Lo que empieza como una experiencia individual termina en un ejercicio colectivo de comparación y verificación comunitaria de los resultados.

En conclusión, la IA no va a reemplazar la inteligencia humana, pero sí va a ponerla a prueba. Aprender con IA no es delegar el pensamiento, es dirigirlo. Quien la use como muleta, se atrofia; quien la use como palanca, se potencia. La diferencia entre amplificar nuestra inteligencia o externalizarla no la decidirá el algoritmo, la decidiremos nosotros. (El Heraldo de Saltillo)

 

https://phys.org/news/2026-09-ai-smarter.html