
Los textos robados a la felicidad
«Un día de estos las máquinas harán nuestro trabajo y fundaremos colonias en algún exoplaneta, pero el trabajo para seguir siendo dueños de nuestra vida tendremos que seguir haciéndolo nosotros». Alejandro Gándara.
Frente a un elaborado concepto de “felicidad”, actualmente vendido como un atractivo producto de consumo, incluso, como el acceso a ese venerado estatus socio-digital de optimismo tóxico, qué pensarías si te dijera que la felicidad plena, simple y real, consiste en comprender una sola cosa: “Somos mortales y, por tanto, todo está bien”.
Partiendo de esta premisa provocadora, el reconocido maestro, novelista y ensayista español, Alejandro Gándara, ofrece un faro de lucidez en una época saturada de ruido mediático a través de «Los textos robados a la felicidad, 22 historias para vivir sin miedo», editorial Galaxia Gutenberg, estrenado este 2026 como una de las aportaciones más notables al ensayo contemporáneo en lengua española.
Cada apartado toma como anclaje un mito, episodio clásico o texto sagrado donde los protagonistas históricos, filosóficos o religiosos funcionan como un espejo de comparación con el ciudadano actual. Desde el jardín de la ataraxia, donde Epicuro despoja los miedos vanos simplificando los deseos, al campamento troyano de la Ilíada, para aprender como el miedo a la mortalidad paraliza la existencia.
Combinando profundidad filosófica con maestría narrativa, Gándara se aleja del vocabulario académico denso, y de los vacuos postulados simplistas de autoayuda, para, con una prosa afiladamente humana, generar un antídoto eficaz contra la intemperie intelectual y espiritual de nuestro tiempo. Un refugio para el lector dispuesto a asumir la madurez existencial.
Y que mejor recomendación que la anterior, para feliz y coincidentemente, celebrar este día mi aniversario número 50 de vueltas al sol, agradeciendo comprender como propone Gándara, que ser feliz habla de buena fortuna, “…pero sólo después de haber dado a la palabra su significado esencial: fértil, fecundo. La persona feliz lo es por su cosecha y su cosecha depende de su naturaleza, del suelo en el que crece, de su carácter”.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.




