
Su personalidad impactaba a quienes la conocían por primera vez: discreta, pausada al hablar, le gustaba cocinar —por cierto, lo hacía con gran destreza —, cuidar de su familia, y hacerse cargo de la administración del hogar, entre otras actividades. Además, era una gran anfitriona. Así describo a María de la Luz de la Peña, con quien tuve la fortuna de compartir excelentes momentos. Conocí a sus hijos gracias a sus agradables charlas que sosteníamos sobre cada uno de ellos. Su única hija, lleva su nombre, es conocida como Luly Fuentes de la Peña, a quien no tenía el gusto de conocer personalmente.
No cabe duda de que la vida tiene encantadoras sorpresas; eso sucedió con Luly. Coincidimos en un diplomado, pues a ambas nos une el amor por las letras, una pasión que disfrutamos enormemente. Desde nuestro primer encuentro sucedió la magia: al oírla hablar y conversar con ella, surgió una conexión inmediata. Descubrimos que compartíamos muchas cosas. En ese momento yo ignoraba quiénes eran sus padres. Tiempo después, durante una sesión del curso, Luly leyó, con su dulce voz, un poema dedicado a su mamá. Al escucharla, inmediatamente supe que era su hija. Este hecho reafirmó aún más mi cariño y admiración por ella. Entonces empecé a atar cabos: su sonrisa, sus rasgos, su amabilidad… El milagro de la vida es que, aunque su mami ya trascendió, vive en ella.
La carrera de Luly ha dado grandes frutos. Desde muy temprana edad se preparó para desempeñar con talento sus actividades en los medios de comunicación, siempre con el apoyo de sus padres. Estudió Ciencias de la comunicación en el Tecnológico de Monterrey y cursó la Maestría en Literatura y Creación Literaria en el Centro Cultural Casa Lamm. Fue periodista por algunos años y se desempeñó como corresponsal de noticias nacionales en diferentes medios informativos, entre ellos Grupo Reforma, el periódico El Norte y Mural en Guadalajara.
Su pasión por las letras se refleja en la publicación de sus libros: “Historias de peltre” e “Historias de barrio”. También es coautora en “Bosques de signos”, “Profeta en su tierra” y el “Sol cerraba los ojos” y “Pandemia, realidad y ficción” entre otras publicaciones. Actualmente trabaja en una novela histórica de su familia que estoy segura será un gran libro.
Desde su época de estudiante comenzó a producir cápsulas culturales que ofrecía a diferentes radio difusoras del país. Esta actividad la llevó al campo de la locución. Posteriormente, su papá, el cronista Armando Sergio Fuentes Aguirre (Catón), fundó Radio Concierto, donde “todos los días transmitimos lo más popular de la música clásica y lo más clásico de la música popular”. Luly se desempeña actualmente como directora general del Centro Cultural y difusora Radio Concierto. Su labor está enfocada en abrir espacios a los amantes de la música, acercar este arte a nuevos públicos e involucrar a los niños en la cultura. En este espacio se organizan talleres de literatura, presentaciones de libros, conciertos, recitales y otros eventos culturales.
El rector del Centro de Estudios Universitarios San Isidro, Dr. Blas Mario Montoya, ubicado en Arteaga, Coahuila, institución que ofrece los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, tuvo recientemente la iniciativa de reconocer la labor de Luly, otorgándole la presea “Pasión por Aprender”, lema de la institución, por su trayectoria y aportaciones a la cultura y la educación. Ella es una destacada escritora, poeta y promotora cultural. Reconocer su trayectoria en un evento tan conmovedor y emotivo representa, sin duda, un estímulo para que continúe trabajando, promoviendo, difundiendo y organizando talleres a favor de la cultura.




