El humo detrás de la carpa
En la pista de Saltillo apareció un número capaz de espantar al público: una clasificación de IQAir que colocó a la ciudad entre las más contaminadas. De inmediato salieron los malabaristas a lanzar titulares, culpas y cifras por los aires. Pero cuando se trata de lo que respiran nuestros hijos, el espectáculo debe detenerse para mirar los datos con seriedad.
La Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila informa con base en su estación de monitoreo, operada bajo las normas federales. IQAir combina información de estaciones gubernamentales con sensores de bajo costo. Por eso, antes de enfrentar una lectura contra otra, hay que saber de dónde salió, qué mide y a qué periodo corresponde. La ciudadanía necesita información confiable para cuidarse; desacreditar una cifra tampoco hará que se esfume el humo.
Y humo hay. Uno de los actos más graves ocurre lejos de los reflectores: la quema clandestina de llantas, denunciada durante meses por vecinos de Saltillo. Mientras algunos discuten posiciones en un ranking, familias enteras ven salir columnas negras cerca de sus casas. Quemar llantas libera partículas finas y otros contaminantes. Es un problema ambiental y también social: hay personas que viven de actividades relacionadas con las ladrilleras, y hay otras que pagan el costo de respirar sus emisiones.
Aquí el domador no puede limitarse a dar un latigazo para la fotografía. Se requiere impedir la quema, vigilar de forma constante, atender el destino de las llantas usadas y ofrecer alternativas reales a quienes dependen de esos hornos. Clausurar un sitio y permitir que la actividad reaparezca en otro sólo cambia de lugar la función.
También debemos revisar lo que hacemos todos los días. En Saltillo abundan los traslados en automóvil, muchas veces con una sola persona a bordo. Las rutas gratuitas Aquí Vamos, impulsadas por Javier Díaz, y la promoción del carpool pueden ayudar a reducir viajes en vehículos particulares. Deben acompañarse de mediciones para conocer sus resultados.
Queda, además, una pregunta que nadie debería sacar del programa: ¿cuánta de la contaminación que llega a Saltillo se genera aquí y cuánta viaja con los vientos desde Nuevo León? La frontera estatal no detiene el aire. Hace falta estudiar las corrientes y comparar datos para conocer el aporte de cada zona. Señalar a los regios sin pruebas sería otro truco de magia; cargarle todo a Saltillo, también.
El circo puede estar del lado regio, en nuestros quemaderos clandestinos o en ambos. Las mediciones dirán cuánto corresponde a cada quien. Lo que ya sabemos es que aquí se queman llantas y hay vecinos respirando ese humo.
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