
En sesión de la Diputación Permanente, el diputado Raúl Onofre Contreras, presentó un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y a la Secretaría de Educación Pública del Gobierno Federal, a impulsar mayores oportunidades de becas y programas de formación dirigidos a jóvenes en áreas agropecuarias, agroindustriales y de desarrollo sustentable, a fin de fortalecer sus capacidades, promover el relevo generacional y contribuir a que el campo represente una alternativa de desarrollo profesional y económico para las nuevas generaciones.
En México, el rubro agroalimentario mantiene una importante relevancia económica y social, sin embargo, uno de los retos más importantes para el futuro del campo mexicano es garantizar su continuidad generacional. El 46% de las y los productores se encuentra entre los 45 y 65 años, mientras que el 26.8% tiene más de 65 años. A ello se suma que el nivel educativo predominante entre las y los productores corresponde a la educación primaria, con 50.4%. Esto evidencia la necesidad de preparar desde ahora a las nuevas generaciones que habrán de incorporarse a las actividades agropecuarias y agroindustriales.
En distintas comunidades rurales, las y los jóvenes encuentran oportunidades de empleo y desarrollo en actividades distintas al sector agropecuario, lo que puede profundizar la falta de relevo generacional y el abandono progresivo de las actividades productivas del campo. Frente a esta realidad, es necesario ofrecer a las y los jóvenes herramientas que les permitan visualizar el campo como un espacio de formación, innovación, emprendimiento y desarrollo profesional.
La educación y la capacitación especializada pueden contribuir a transformar esta percepción. El acceso a becas y programas de formación en áreas agropecuarias, agroindustriales y de desarrollo sustentable puede brindar a las y los jóvenes herramientas para incorporar nuevas tecnologías, mejorar procesos productivos, administrar recursos, fortalecer cadenas de valor, desarrollar nuevos modelos de negocio y aprovechar de manera más eficiente y sostenible los recursos disponibles.
Ampliar estas oportunidades educativas también puede contribuir a generar mejores condiciones para la permanencia de las y los jóvenes en sus comunidades, al ofrecer alternativas de desarrollo profesional vinculadas con las actividades productivas de su entorno. (El Heraldo de Saltillo)




