
Continúan inspirando a niñas, niños y jóvenes a desarrollar liderazgo, valores y compromiso con su comunidad a través del aprendizaje y el servicio
Hace un siglo, un movimiento nacido con la intención de enseñar a niños y jóvenes a desenvolverse en la naturaleza terminó convirtiéndose en una de las organizaciones educativas más grandes del mundo. Millones de niñas, niños y jóvenes mexicanos han encontrado en el movimiento scout un espacio para aprender, servir y crecer.
En 1926 el escultismo llegó oficialmente a México, cuando el militar británico Robert Baden-Powell llegó, y fue reconocido como una asociación nacional. Lo que inició como una experiencia educativa pronto trascendió fronteras demostrando que el método scout permitía enseñarles supervivencia, orientación, trabajo en equipo, disciplina y respeto por la naturaleza; formar mejores ciudadanos a través de actividades al aire libre, el aprendizaje práctico y el servicio a los demás.
Desde entonces, el movimiento ha mantenido un crecimiento constante hasta convertirse en parte de la Organización Mundial del Movimiento Scout, integrada actualmente por alrededor de 150 países y millones de miembros en todo el mundo.
En 2026, la Asociación de Scouts de México celebra su centenario, mientras que la Provincia Coahuila se prepara para conmemorar, en 2027, sus primeros 90 años de labor ininterrumpida formando generaciones comprometidas con el servicio, el liderazgo y la comunidad.
Coahuila, una de las provincias con mayor tradición
Dentro de esta historia nacional, Coahuila ocupa un lugar privilegiado, ya que nos comparte la presidenta de la Provincia Coahuila de la Asociación de Scouts de México, Bety Estrada, explica que la entidad es una de las provincias más antiguas del país.
«Somos una de las provincias con mayor historia, actualmente tenemos 89 años y el próximo año celebraremos nuestro 90 aniversario. Si pensamos que hace casi nueve décadas la comunicación era mucho más complicada y que el movimiento llegó desde Puebla y la Ciudad de México hasta Coahuila, resulta admirable el entusiasmo de quienes decidieron fundarlo aquí», comenta.
Actualmente la Provincia Coahuila reúne 16 grupos scouts: once en Saltillo, uno en Ramos Arizpe, dos en Monclova y dos en Nueva Rosita, sumando 1,235 integrantes, cifra que la coloca entre las diez provincias más grandes de México.
Una organización que crece por etapas
El movimiento scout cuenta con una estructura internacional que permite desarrollar programas educativos acordes con cada etapa de crecimiento.
Los niños y niñas de 6 a 9 años forman parte de la Manada, identificada con el color amarillo; de 10 a 13 años integran la Tropa, cuyo distintivo es el color verde; los adolescentes de 14 a 17 años pertenecen a la Comunidad de Caminantes, representada por el azul; mientras que los jóvenes de 18 a 21 años forman el Clan Rover, identificado con el color rojo. Al cumplir 22 años concluye su etapa juvenil, pero muchos continúan participando como voluntarios.
«Los scouters son los adultos que acompañan directamente a niños y jóvenes durante sus actividades. Quienes portamos el uniforme celeste o morado desempeñamos funciones administrativas y de gestión para hacer posible que los proyectos de los grupos puedan realizarse», explica Estrada.

EL DESAFÍO DE EDUCAR EN LA ERA DIGITAL
En una época donde gran parte de la convivencia ocurre frente a una pantalla, el escultismo mantiene intacta una de sus mayores fortalezas: ofrecer experiencias reales.
Mientras los dispositivos móviles ocupan buena parte del tiempo de las nuevas generaciones, los scouts siguen apostando por el contacto con la naturaleza, la convivencia cara a cara, el trabajo colaborativo y el aprendizaje práctico.
«Hoy los jóvenes necesitan espacios donde puedan desarrollar liderazgo, aprender a trabajar con otros y descubrir que el servicio también puede cambiar su propia vida. Esa sigue siendo nuestra misión», afirma la dirigente estatal.
APRENDER JUGANDO
Lejos de limitarse a campamentos o excursiones, el método scout busca desarrollar habilidades para la vida, que los integrantes aprendan jugando, mientras realizan actividades, en las que adquieren herramientas para convivir, resolver problemas, trabajar en equipo y asumir responsabilidades.
Cada actividad tiene un propósito educativo orientado al liderazgo, la autonomía, el servicio comunitario y el respeto por el entorno, es por eso que se destaca el objetivo, el cual va mucho más allá de enseñar técnicas de campismo, es dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos. Es por eso que se necesitan personas que no solamente digan ‘sí puedo’, sino que realmente actúen y transformen positivamente su entorno, por pequeño o grande que sea.
UNA EXPERIENCIA QUE TAMBIÉN TRANSFORMA A LAS FAMILIAS
Aunque el escultismo está dirigido a niñas, niños y jóvenes, el impacto alcanza también a madres y padres de familia. Bety Estrada reconoce que su propia historia comenzó gracias a su esposo.
«Mi primer contacto con los scouts fue a través de él, ya que fue scout desde niño y un día me dijo que quería llevar a nuestro hijo a un grupo. Yo no conocía este movimiento; fue entonces cuando empecé a descubrir todo lo que representaba. Hoy formar parte de los scouts ha sido una gran experiencia.»
Con el paso del tiempo, esa experiencia familiar la llevó a asumir responsabilidades hasta convertirse en presidenta de la Provincia Coahuila.
UNA PROMESA PARA TODA LA VIDA
El momento más significativo para cualquier scout ocurre cuando recibe la pañoleta y la Flor de Lis, símbolos que representan el compromiso con los valores del movimiento. En esa ceremonia realiza la Promesa Scout:
«Yo prometo por mi honor hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes para con Dios y la Patria; ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir fielmente la Ley Scout.»
Más que un acto ceremonial, representa el compromiso de vivir conforme a principios de honestidad, solidaridad, responsabilidad y servicio.
Ser scout es ser una persona comprometida consigo misma, con los demás y con su comunidad, no existe un límite para vivir la Ley Scout; es un compromiso que permanece toda la vida, afirma Estrada.
Cien años construyendo mejores ciudadanos
A cien años del nacimiento oficial del escultismo en México y con Coahuila a las puertas de celebrar nueve décadas de historia, el movimiento continúa demostrando que su mayor fortaleza no son los campamentos, las fogatas o las caminatas, sino la formación de ciudadanos capaces de servir, liderar y transformar su entorno.
Con más de un millar de integrantes en la entidad y una red internacional presente en cerca de 150 países, los Scouts siguen fieles a la visión que inspiró a Baden-Powell hace más de un siglo: educar a través de la acción para dejar el mundo un poco mejor de como fue encontrado.
Detrás de cada pañoleta hay una historia de aprendizaje, amistad y servicio que trasciende generaciones. En Saltillo, miles de personas han llevado con orgullo ese legado y, aunque muchas ya no participan de manera activa, siguen siendo parte de una comunidad unida por los mismos principios.
«Una vez scout, eres scout para toda la vida», resume Bety Estrada al invitar a quienes alguna vez formaron parte del movimiento a reencontrarse con esa gran familia que sigue creciendo. Con la mirada puesta en el centenario nacional y en los 90 años que la Provincia Coahuila celebrará en 2027, el escultismo reafirma que su mayor logro no es el tiempo transcurrido, sino las huellas que ha dejado en quienes aprendieron que el verdadero liderazgo se ejerce sirviendo a los demás. Ese es, quizá, el legado más valioso de un movimiento que, cien años después, continúa inspirando a construir un mundo mejor. (MARIANA FALCÓN)
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