jueves, julio 2, 2026
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AVISO DE CURVA

Manolo y Tereso apuestan por el empleo

La firma del Pacto Coahuila 2026 no pudo celebrarse en mejor momento. Tras la elección para renovar el Congreso local, en la que el gobernador Manolo Jiménez y el PRI obtuvieron un gran respaldo, parece un contexto propicio para retomar e incluso reorientar el diálogo entre gobierno, trabajadores y empresarios. El centro de la conversación debe ser la economía y el empleo.

Y es que la experiencia demuestra que los gobiernos tienen mayores posibilidades de construir consensos inmediatamente después de recibir el respaldo en las urnas.

Ciertamente hubo una votación copiosa a favor del modelo Coahuila. Pero esos sufragios también pueden interpretarse como un mandato para atender los nuevos desafíos y reorganizar la agenda de la segunda mitad del sexenio.

Los resultados electorales dejaron un mensaje bastante claro. La seguridad, la estabilidad laboral y la calidad de vida son los grandes activos en Coahuila. Pero también se nota que crece la expectativa sobre la estrategia para impulsar el crecimiento, atraer inversiones y generar empleos. Hay quienes incluso piden una revisión del modelo frente a un entorno complejo y al lento crecimiento económico del país.

Es en este contexto donde la renovación del Pacto Coahuila adquiere un significado que va más allá del acto protocolario.

Primero, el Pacto envía una señal política importante. La presencia del gobernador, del dirigente nacional de la CTM, el coahuilense Tereso Medina, y de representantes empresariales confirma la voluntad de construir acuerdos para resolver problemas desde un mismo espacio. La coordinación se convierte en una condición para impulsar el empleo y la competitividad.

Segundo, la agenda del Pacto Coahuila 2026 es distinta a las anteriores. A la paz laboral se suman desafíos como la jornada de 40 horas, la automatización y la inteligencia artificial, la reconversión de habilidades laborales y el incremento de la productividad. Es decir, el Pacto deja de ser únicamente un mecanismo para prevenir conflictos y evoluciona hacia una herramienta de política económica. Ya se nota la mano de Tereso Medina.

Y tercero, Coahuila tiene la posibilidad de convertirse en referente nacional de la nueva agenda del empleo. El estado se ha distinguido durante décadas por su paz laboral y certeza para las inversiones. Ahora llegó el momento de subir al siguiente escalón.

Si en Coahuila se diseña una estrategia a largo plazo que combine estabilidad, capacitación, adopción de nuevas tecnologías, inteligencia artificial, productividad y una transición ordenada hacia la jornada de 40 horas, podría consolidar una nueva plataforma. Sería algo así como el modelo Coahuila 2.0.

La trascendencia del Pacto Coahuila 2026 no estará en el documento firmado ni en el acto protocolario. Se medirá por su capacidad para transformar acuerdos políticos en resultados económicos y empleos. Esa es la prueba.

Parece que la dupla Manolo Jiménez-Tereso Medina podría funcionar en Coahuila y más allá.