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SALTILLO PASO A PASO

Campos, cosechas y riqueza en el Saltillo 1700–1799

Saltillo llegó al siglo XVIII sin cifras de población confiables. Esto se debió, en parte, a que en 1669 un incendio había destruido una porción del Archivo Municipal y los papeles que sobrevivieron de esos años hablan menos de cuánta gente había que de quiénes eran dueños de la tierra. La primera cifra sólida llega casi al final del siglo: el censo que mandó levantar el virrey Revillagigedo en 1793 registró 11,203 habitantes en la jurisdicción, unos 7,700 en el Saltillo español y cerca de 3,500 en San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Antes, el censo de 1777, levantado por orden del visitador real José Bernardo de Gálvez y ejecutado en la villa por el teniente de alcalde mayor Joseph Rodrigo de Ábrego, arrojó para el valle de Saltillo, entre la villa española, el pueblo tlaxcalteca y sus haciendas aledañas, una población total de entre 8,400 y 8,700 habitantes. Las diferencias entre ambos conteos pueden explicarse tanto por el crecimiento demográfico como por los criterios utilizados en cada uno.

Lo que sostenía a la población de Saltillo eran las grandes cosechas de trigo. Los colonos supieron desde el principio que el valle daba cereal de buena calidad y que había compradores que nunca dejaban de necesitarlo: los reales de minas. Zacatecas, Durango, Mazapil, Sombrerete, Catorce, Matehuala y Cedral consumían harina todo el año. Durante el siglo XVIII los grandes propietarios abrieron canales y acequias y construyeron tanques de almacenamiento para regar más y cosechar más. El maíz se quedaba sobre todo en casa, para el consumo de la villa y del pueblo de San Esteban.

Las huertas completaban la mesa de los saltillenses. Había viñedos de los que se sacaba vino y aguardiente, y árboles de nogal, durazno, membrillo, higo, granada, perón, manzana y cereza.

En el norte, las mulas eran el transporte por excelencia; en Saltillo se criaban y se vendían a los centros mineros, y todavía en 1811 se calculaban unas 3,000 en la zona destinadas solo a ese comercio. Ovejas y cabras daban carne, sebo y cuero que iban a Zacatecas, San Luis Potosí, el Bajío y Puebla; la carne seca de res y el cabrito llegaban hasta la Ciudad de México. La lana salía sin procesar rumbo al sur, se tejía en telares de otros lugares y regresaba convertida en tela a las tiendas de los ricos comerciantes saltillenses. Un intercambio desigual, pero que funcionó por mucho tiempo.

Los dueños de la tierra eran pocos. Los marqueses de San Miguel de Aguayo poseían varias haciendas y extensiones que les daban un peso sin rival en el noreste. Los Sánchez Navarro tenían más de veinte haciendas, tierras que sumaban varios millones de hectáreas. Francisco Forundarena mantenía en su hacienda de Mesillas, Juan José Treviño era dueño de San Isidro de las Palomas, y Juan de la Fuente Fernández sembraba trigo y cuidaba viñedos en San Juan Bautista de Buenavista. No todo era hacienda en sentido estricto: el rancho El Hormandillo, de José Antonio de Cárdenas, pasaba de 1,100 hectáreas, tenía obras de riego y podía compararse con cualquiera de ellas.

A mediados del siglo, el clima cambió las cuentas. Entre 1750 y finales de la década de 1780 se prolongó una sequía que los vecinos llamaban «la seca y esterilidad de los tiempos». La de 1790 fue de las peores. En 1792 la cosecha resultó tan corta que, en la hacienda de Juan de la Fuente Fernández, una de las principales, no quedó maíz para vender una vez repartidas las raciones de los trabajadores.

Aun así, la misma fuente que registra esas penurias describe al Saltillo de la década de 1790 como un centro comercial muy activo. La villa fundada más de dos siglos atrás movía ya harina, mulas, lana y deudas por todo el norte de la Nueva España

 

Fuentes

 

Offutt, Leslie Scott. Una sociedad urbana y rural en el norte de México: Saltillo a fines de la época colonial. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo / Librería Portales, 1993. Fuente principal sobre haciendas, cultivos, propietarios y el censo de 1793.

 

Valdés, Carlos Manuel y Dávila del Bosque, Ildefonso. Saltillo: historia breve. México: El Colegio de México / FCE, 2011.

 

Cavazos Garza, Israel. Saltillo en la historia y en la leyenda. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1979.

 

Gerhard, Peter. La frontera norte de la Nueva España. México: UNAM, 1996.