
El empresario saltillense señaló que la inflación y la disminución del empleo han llevado a las familias a moderar sus gastos, por lo que los restaurantes recurren a promociones y menús más accesibles para mantener a sus clientes
La desaceleración económica que atraviesa México ha comenzado a reflejarse en la industria restaurantera, donde la pérdida del poder adquisitivo de las familias ha reducido la frecuencia con la que acuden a establecimientos para consumir alimentos. Ante este panorama, los negocios del sector enfrentan el reto de mantener sus ventas mediante promociones y alternativas que se ajusten a los presupuestos de los consumidores.
El empresario saltillense Juan Ramón Cárdenas Cantú, propietario del restaurante Don Artemio, calificó como lamentable la situación económica que enfrenta el país y señaló que sus efectos comenzaron a sentirse desde el segundo semestre de 2025, con un impacto más pronunciado durante este 2026. «Nosotros empezamos a sentir esta desaceleración en el segundo semestre del 2025 y se vio altamente pronunciada en este 2026», declaró.
Explicó que factores como la inflación y la disminución de empleos han provocado que las personas sean más precavidas al momento de administrar sus ingresos, lo que repercute directamente en las decisiones de consumo. «Definitivamente la inflación y la disminución de empleos ha hecho que la gente sea mucho más precavida y tome decisiones de dejar de salir a restaurantes», indicó.
Ante este escenario, señaló que los establecimientos restauranteros han tenido que implementar distintas estrategias para atraer comensales, desde promociones y actividades especiales hasta remodelaciones y cambios en sus propuestas gastronómicas. Entre las medidas destaca la elaboración de menús con precios más accesibles, con el propósito de ofrecer opciones que respondan a las posibilidades económicas de los clientes.
Cárdenas Cantú consideró que, pese a las dificultades, el sector ha demostrado capacidad para adaptarse a los ciclos económicos adversos. «La industria restaurantera es resiliente, es altamente resiliente, es una industria que en estos momentos sufre y yo creo que se está manteniendo en el punto de equilibrio», expresó, al señalar que quienes tienen años en el negocio conocen las fluctuaciones que periódicamente afectan a la actividad.
Planteó la necesidad de fortalecer las políticas públicas federales de fomento económico, mediante incentivos y mayores facilidades para los empresarios que generan empleos. También propuso recuperar apoyos para la capacitación laboral y el impulso al empleo, además de fortalecer las acciones orientadas a promover el turismo y atraer visitantes al país, actividades que pueden contribuir al consumo en restaurantes. (OMAR SOTO)




