
La revisión del T-MEC ya está pasando factura a México empujando la inversión extranjera hacia Asia.
Ciudad de México.- La incertidumbre en torno al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) comienza a convertirse en un factor de preocupación para empresas que evalúan instalar nuevas plantas o ampliar sus operaciones en México. Aunque la inversión extranjera directa mantiene niveles históricos, los nuevos proyectos productivos muestran señales de debilitamiento.
De acuerdo con las cifras citadas en el reporte de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la inversión en proyectos nuevos o aquellos que implican la construcción de nuevas plantas e instalaciones productivas cayó casi a la mitad en 2025, al ubicarse en alrededor de 24 mil millones de dólares, frente al monto registrado un año antes.
El tratado comercial es fundamental para la economía mexicana debido a la estrecha relación comercial con Estados Unidos. Cerca de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino ese país, por lo que cualquier modificación en las condiciones comerciales puede afectar las decisiones de inversión y producción.
La renegociación abierta del T-MEC ya tiene un costo medible: la inversión extranjera nueva en México cayó 13 por ciento en el primer semestre de 2026 frente al año anterior, según cifras preliminares recabadas por Reuters. Más de una docena de líderes empresariales confirmaron que están replanteando sus planes en el país, y algunos ya preparan propuestas concretas para relocalizarse en Asia.
Reuters también confirmó que ejecutivos de tres empresas de autopartes con sede en Aguascalientes consideran abandonar México y mudarse a Vietnam. Ese tipo de decisiones refleja el impacto que tiene la incertidumbre comercial en sectores que dependen de reglas estables para planear producción, empleo y suministro.
A ese panorama se suma la reforma judicial de 2024, que sustituyó a los jueces designados por jueces electos. Según la fuente, este cambio generó inquietud entre inversionistas por el estado de derecho, un factor que también pesa en la evaluación de nuevos proyectos.
A pesar de estos desafíos, la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que la economía mexicana se mantiene resiliente pese a las tensiones comerciales, apoyada en su estrategia “Plan México” para fortalecer la manufactura nacional.
El escenario plantea un desafío para México: mientras las empresas que ya tienen infraestructura en el país continúan encontrando ventajas para mantener sus operaciones, las compañías que analizan nuevas inversiones podrían optar por esperar o buscar otros destinos.
La competencia internacional también aumenta. Países como Vietnam y República Dominicana están ofreciendo menores costos o incentivos fiscales para atraer proyectos productivos que podrían haber considerado a México como destino.
Para el gobierno mexicano, el desafío será convertir las ventajas que ofrece su cercanía con Estados Unidos y su integración a las cadenas productivas norteamericanas en certidumbre suficiente para que las empresas continúen apostando por nuevas plantas, empleos y proyectos de largo plazo.
La evolución del T-MEC será, por tanto, uno de los factores determinantes para saber si México consigue mantener su atractivo como plataforma manufacturera o si la incertidumbre comercial comienza a provocar una mayor salida o postergación de nuevas inversiones. (El Heraldo de Saltillo con información de Reuters)
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