
Monterrey, NL.- Este regreso a clases supone un reto no sólo para los estudiantes, sino también para sus padres, quienes deben acompañar y supervisar las tareas escolares de sus hijos.
Si el docente tiene la misión de enseñar en el aula, los padres deben reforzar lo aprendido en clase.
“Es una responsabilidad compartida; el padre de familia debe estar al tanto de cómo está aprendiendo su hijo, qué áreas se le están dificultando y establecer una rutina en casa, que dependerá de la edad del menor”, señala la psicóloga escolar Sara Pérez.
La especialista indica que el grado de intervención de los padres depende de la edad y el nivel escolar de sus hijos.
“Cuando está en preescolar sí hay un acompañamiento de sentarse con ellos y realizar las actividades, sí hay una supervisión, pero ya al nivel de preparatoria o universitario se le debe preguntar si necesita algo o recordarle, como monitoreo, porque ellos entran a plataformas que evalúan su desempeño”, menciona.
La psicóloga infantil Patricia Macías coincide en que el aprendizaje de los menores es un trabajo en equipo con los docentes.
“Como padres tenemos que apoyar a nuestros hijos en su educación”, dice.
“Los padres tienen la responsabilidad de sus hijos, aunque el nivel cultural de México es de que el maestro educa, pero no es así; educamos todos”.
Ambas expertas recomiendan estrategias para acompañar desde casa a los alumnos.
El sueño, primordial
Para que el menor pueda afrontar las tareas escolares, es necesario que tenga un buen hábito de sueño, afirma Macías.
“Tú no le puedes pedir a un niño que te rinda en tareas escolares si está mal dormido, por eso debe tener un descanso adecuado, que es vital para la concentración, para que pueda aprender, retener (información) y tenga estabilidad emocional.
“Este hábito hará que se sienta tranquilo en la escuela y que no ande ansioso”.
Una buena alimentación es otro factor importante para el estudio, dice la psicóloga infantil.
“Es muy importante (saber) lo que el niño come para ver cómo estará su concentración, su atención y su nivel de actividad: a la escuela no vayan desvelados, ni mal comidos ni desorganizados”.
‘Que la casa no se vuelva una escuela’
La casa es un espacio para reforzar lo aprendido en el aula, pero el repaso no debe agotar al menor.
“Que la casa no se vuelva una escuela más, porque también los niños se empiezan a agotar”, dice Pérez.
“La casa es para reforzar, pero también para descansar, jugar y hacer otras actividades: no se trata de que los niños tengan que estar toda la tarde haciendo tareas en casa”.
Recomienda la Técnica Pomodoro, que consiste en estudiar en intervalos de 25 minutos de concentración, seguidos de cinco minutos de descanso. Puede aplicarse a distintas edades y favorecer una mayor autonomía.
Otras técnicas
– Espacio adecuado
Realizar las tareas en un lugar con buena ventilación e iluminación; nunca en la cama.
– Apoyo adicional
Recurrir a tutorías cuando los padres no puedan brindar ayuda adecuada en alguna materia.
– Primero, lo más difícil
Comenzar con materias como matemáticas y física, y dejar las recreativas para el final.
– Comprender, no memorizar
Utilizar mapas mentales para facilitar la comprensión de la información. (AGENCIA REFORMA)
Fuentes: Psicólogas Patricia Macías y Sara Pérez, de la Asociación de Psicólogos Escolares de México (APEMAC).




