martes, agosto 25, 2026
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ONU y Cruz Roja piden regular las armas autónomas ante riesgo para civiles

Foto creada con IA

 

Los sistemas de armas autónomas están avanzando más rápido que las reglas para regularlos. La ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja advierten que el mundo se acerca a una “línea roja moral” y piden que este año comiencen las negociaciones de prohibiciones y restricciones legalmente vinculantes.

Nueva York, Estados Unidos.- El secretario general de la ONU y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja pidieron este martes a los Estados que den el paso que llevan años discutiendo: comenzar a negociar reglas jurídicamente vinculantes para establecer prohibiciones y restricciones claras sobre los sistemas de armas autónomas.

António Guterres y Mirjana Spoljaric señalaron noviembre como un momento decisivo. La Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales ofrece, según ambos, la vía más clara para que los países acuerden iniciar formalmente esas negociaciones.

La petición llega tres años después de su primer llamamiento conjunto y en un momento en que, según advierten, la distancia entre los avances tecnológicos y la capacidad de los Estados para regularlos se ha ampliado.

“Renovamos este llamamiento con una urgencia aún mayor. Las preocupaciones fundamentales no han cambiado, pero los riesgos se han intensificado. Estamos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: que las máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como objetivos”, señalan en una declaración.

El control humano, en el centro del debate

La preocupación central es cuánto control conservarán las personas sobre el uso de la fuerza a medida que las armas adquieren mayores niveles de autonomía.

Guterres y Spoljaric sostienen que una mayor autonomía supone una escalada porque reduce el control humano sobre el uso de la fuerza, en momentos en que las tecnologías avanzadas empleadas en los campos de batalla ya están aumentando los riesgos para los civiles y la infraestructura civil.

Para ambos dirigentes, ha llegado el momento de transformar años de discusiones en normas concretas.

“Los Estados deben mostrar valentía política y pasar de las discusiones graduales a una acción decisiva”.

Cuando también se vuelve difícil saber quién responde

Una mayor autonomía plantea además una cuestión esencial en cualquier conflicto: quién responde cuando se comete un error o se viola el derecho internacional.

El llamamiento advierte que, sin prohibiciones y restricciones claras, podría ser cada vez más difícil establecer responsabilidades por errores o infracciones, y podrían erosionarse las protecciones que garantiza el derecho internacional humanitario.

“Una falta de acción rápida y decisiva costará vidas. Dejará a las generaciones futuras un mundo en el que la ausencia de prohibiciones y restricciones claras y específicas sobre estas armas abre la puerta a prácticas que erosionarían las protecciones que el derecho internacional humanitario debe garantizar”.

Una carrera que ya comenzó

Según Guterres y Spoljaric, la carrera hacia sistemas con mayores niveles de autonomía ya está en marcha, y la propia comunidad tecnológica ha comenzado a advertir sobre los riesgos.

Científicos e ingenieros implicados en el desarrollo de estos sistemas han pedido establecer límites.

“Cuando los arquitectos de esta tecnología están pidiendo límites, los Estados no pueden permitirse permanecer pasivos”.

Noviembre, una oportunidad para pasar a la negociación

Los Estados llevan años discutiendo estas armas tanto en la Asamblea General de la ONU como en un grupo de expertos gubernamentales de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales.

Según el llamamiento, esas conversaciones han permitido avanzar hacia un entendimiento común sobre el grado de juicio y control humano que debe mantenerse y sobre las medidas necesarias para cumplir con el derecho internacional humanitario, atender las preocupaciones éticas y reducir el sufrimiento en los conflictos armados.

Guterres y Spoljaric consideran que ese trabajo ofrece ya una base para negociar un instrumento jurídicamente vinculante. La Conferencia prevista para noviembre, consideran, es la oportunidad para que los Estados decidan dar ese paso, y evitar que los avances de los últimos tres años se pierdan.

La decisión, dicen, tendrá consecuencias mucho más allá de los conflictos actuales.

“Las generaciones futuras preguntarán si los líderes actuaron cuando todavía existía la posibilidad de establecer límites antes de que estas armas proliferaran fuera de control”, señalan.

“El camino está claro. La necesidad es urgente. La innovación debe servir a la humanidad, no ponerla en peligro”. (ONU NOTICIAS)