
Madrid, España.- La hipertensión, tradicionalmente asociada a la gente mayor, se está convirtiendo en una preocupación creciente entre los jóvenes. Un estilo de vida sedentario y hábitos alimenticios poco saludables están contribuyendo a este fenómeno, revelando la necesidad urgente de prestar atención a esta enfermedad.
El Dr. José Antonio García Donaire, especialista en nefrología, Unidad de HTA y Riesgo Vascular en el Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Hipertensión y Riesgo Vascular, en conversación con, destacó en una entrevista a la agencia EFE, que la hipertensión presenta síntomas poco específicos que dificultan su detección. Entre los más comunes se encuentran el dolor de cabeza, el cansancio y las palpitaciones. Esta falta de reconocimiento contribuye al infradiagnóstico, especialmente en jóvenes que no suelen asociar estos síntomas con esta condición.
La hipertensión puede dañar progresivamente tres órganos considerados esenciales: el cerebro, el corazón y los riñones. Ese deterioro, si no se identifica y controla a tiempo, puede derivar en complicaciones graves e incluso en fallecimiento.
Así mismo, especialistas señalan que los hábitos de la vida moderna han contribuido a que la hipertensión arterial ya no sea un problema exclusivo de adultos mayores. Cada vez más jóvenes presentan presión alta debido a una combinación de factores relacionados con alimentación, estrés y estilo de vida como:
- Consumo elevado de alimentos ultraprocesados.
La dieta moderna incluye grandes cantidades de comida rápida, botanas, embutidos, refrescos y productos industrializados ricos en sodio. El exceso de sal provoca retención de líquidos y aumenta la presión sobre las arterias.
- Sedentarismo.
Muchas personas jóvenes pasan horas sentadas frente a computadoras, celulares o videojuegos. La falta de actividad física favorece el aumento de peso, el deterioro cardiovascular y la hipertensión. - Estrés crónico y ansiedad.
Las presiones académicas, laborales, económicas y sociales generan niveles constantes de estrés. El cuerpo libera hormonas como cortisol y adrenalina, que elevan la presión arterial cuando se mantienen durante mucho tiempo.
- Problemas de sueño.
Dormir poco o tener horarios irregulares altera el sistema cardiovascular y hormonal. El uso nocturno de pantallas también afecta la calidad del descanso.
- Aumento de obesidad y sobrepeso.
El exceso de grasa corporal obliga al corazón a trabajar más para bombear sangre, lo que incrementa la presión arterial. La obesidad juvenil ha aumentado considerablemente en muchos países.
- Consumo frecuente de alcohol, vapeadores y tabaco.
La nicotina y otras sustancias dañan los vasos sanguíneos y elevan temporalmente la presión. Con el tiempo, el daño puede volverse permanente.
- Exceso de cafeína y bebidas energéticas.
Muchos jóvenes consumen grandes cantidades de café o energizantes para estudiar o trabajar. Estas bebidas pueden acelerar el ritmo cardíaco y aumentar la presión arterial.
- Uso constante de tecnología y menor actividad al aire libre
El estilo de vida digital reduce el movimiento físico y favorece el aislamiento, estrés y malos hábitos alimenticios.
- Comidas rápidas y horarios desordenados.
Saltarse comidas, cenar muy tarde o comer bajo estrés afecta el metabolismo y puede contribuir a problemas cardiovasculares.
- Mayor detección médica.
También hay más diagnósticos porque actualmente se realizan más chequeos de salud y existe mayor conciencia sobre la hipertensión en jóvenes.
Es fundamental reconocer los síntomas, ya que muchas veces ni el paciente ni el especialista considera esta enfermedad como una posibilidad.
- Dolor de cabeza en la región occipital
- Dolor de cabeza en forma de casco
- Dolor torácico
- Palpitaciones
- Insomnio
- Cansancio
- Astenia
El estilo de vida de los últimos 20 años es el principal responsable de que cada vez pacientes más jóvenes desarrollen hipertensión. “El estilo de vida actual es mucho más sedentario, con un incremento del consumo de sodio y ultraprocesados, así como una mala gestión de las emociones. Un círculo vicioso que hace que se eleve la presión arterial”, afirma el presidente de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial.
El especialista confirma que actualmente tienen pacientes por debajo de los 30 años que padecen hipertensión. “Es una enfermedad crónica que les va a acompañar toda la vida”, añade.
La hipertensión es peligrosa porque muchas veces no presenta síntomas, pero puede aumentar el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, daño renal y enfermedades cardíacas incluso desde edades tempranas. Por eso se recomienda mantener actividad física regular, reducir el sodio, dormir bien y controlar el estrés.
En México, la hipertensión entre personas menores de 30 años ha aumentado de forma importante durante las últimas décadas, aunque sigue siendo mucho más común en adultos mayores.
Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) muestran que:
- Entre los adultos jóvenes de 20 a 39 años, la prevalencia de hipertensión ronda entre 11 y 14 por ciento, dependiendo del criterio médico utilizado y del año de la encuesta.
- La ENSANUT 2021-2024 reportó una prevalencia de 11.3 por ciento para el grupo de 20 a 39 años.
- En la ENSANUT 2020, el porcentaje para adultos de 20 a 39 años fue de aproximadamente 11.5 por ciento.
Eso significa que aproximadamente:
- 1 de cada 9 jóvenes adultos mexicanos ya vive con hipertensión.
Además, especialistas advierten que existe un gran subdiagnóstico:
- Muchos jóvenes no saben que tienen presión alta porque la hipertensión suele no presentar síntomas en etapas iniciales.
- La detección en menores de 30 años suele ser baja porque acuden menos al médico y rara vez se revisan la presión arterial.
También preocupa que México tiene una elevada tasa de obesidad juvenil, lo cual está acelerando los casos de hipertensión temprana. Estudios de ENSANUT muestran que el riesgo aumenta notablemente cuando existe obesidad abdominal.
(El Heraldo de Saltillo)




