
«Cada uno de nosotros somos un Santuario donde Dios vive, se manifiesta, donde mora para que nosotros reflejemos esta presencia en el mundo», indicó el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, durante la elevación del Templo
En medio de un ambiente de fe y devoción, este sábado el Templo de San Francisco de Asís, ubicado en el Centro Histórico de Saltillo, fue elevado oficialmente a Santuario con la bendición del obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García.
Durante la ceremonia religiosa, el jerarca católico reconoció la profunda veneración que los fieles saltillenses mantienen hacia San Francisco de Asís, considerado el Santo Patrono de los Animales y los Ecologistas, cuya imagen congrega año con año a cientos de creyentes en este recinto histórico dentro de su fiesta patronal.
Como parte del rito de elevación, fray José Daniel Ramos Rocha, rector del ahora Santuario de San Francisco de Asís, mostró a los feligreses el decreto firmado por monseñor Hilario González García mediante el cual se oficializó este nombramiento dentro de la Iglesia Católica.
Posteriormente, el obispo realizó una oración acompañada del encendido de una lámpara, símbolo de que el Santuario de San Francisco de Asís debe representar para los creyentes un lugar de esperanza, refugio y cobijo espiritual.
Este momento solemne fue acompañado también por la colocación de velas sobre el altar principal con el mismo significado espiritual, mientras las campanas del recinto religioso repicaron para celebrar el acontecimiento.
Decenas de fieles que acudieron a la ceremonia atestiguaron el emotivo acto, en el que prevalecieron muestras de alegría, oración y aplausos por la elevación del histórico Templo que recibió a un grupo de matlachines y de baile folclórico para adornar la velada.
«Cada uno de nosotros somos un Santuario donde Dios vive, se manifiesta, donde mora para que nosotros reflejemos esta presencia en el mundo. Todo templo y hoy este Templo al ser elevado a Santuario, también debe tener esta función de templo de la Gloria de Dios, lugar donde nos sintamos en paz, donde citamos el abrazo de Nuestro Señor», dijo monseñor Hilario. (OMAR SOTO)





