CALAVERA PREGONERA

POR JOSÉ TORRES A.

Muy temprano una elegante mujer delgada

se apostó en V. Carranza con cuervos en parvada,

a Saltillo llego media molesta

pues a su arribo no la recibió Natanael y su orquesta

 

Con quién hay que arreglar tal desacuerdo

dijo la encabronada calaca del otro mundo

¡Haga lo que los burros pardos!,

le propusieron algunos chairos

 

No le dijeron dos veces y montó su campamento,

exponiendo ante los medios todo su argumento

 

Llegó Chema Fraustro a negociar,

ya con ella se había apalabrado.

Muy serio quería solucionar

este asunto que tenía el tráfico atorado

 

Llegaron también Héctor Reyes y Juan Carlos Villarreal

acompañados de Carlos Estrada, secretario municipal.

A ver flaca canija, ¿cuál es tu descontento?

Ya trajimos a Frontera y los Dos Carnales, y todo Saltillo contento

 

Si esto no lo arreglo en el Municipio, entonces díganme

¿Será que busco a Riquelme en Palacio?, pues ¡válgame!

dijo la desesperada catrina entre la multitud citadina

 

¡No te asustes mi gober! Te quedan menos de treinta días,

ya tú eliges si el camposanto o quizá una senaduría

 

Todavía cobro dos quincenas, respondió Miguel

ya iremos viendo lo que sigue, si soy yo o es aquel

 

Háblenle a Manolo, pidió Riquelme.

Es medianoche, pero parece que no duerme,

a ver si muy echado pa’ delante

y de este tema sale avante

 

Llegó Manolo muy bien acompañado,

venía con su gabinete, pero aún puro tapado.

¡No comas ansias mi calaca!, ya iré diciendo

a quien de todos te llevarás al panteón riendo

 

Ese trato si me agrada, dijo la tilica.

Vamos a ver a quién de todos salpica,

pues algunos están ahí muy cómodos

pero me los llevaré de todos modos

 

La flaca levantó su manifestación,

ahora va camino al panteón,

aunque en ese trayecto

ya encontró uno que otro adepto

 

Dice que le rogaban que no cediera,

y es que al paro llegó Raúl Vera,

a este no me lo llevo aún, le dijo la calavera.

¡Ahí te veo en el Chachos o en una fiesta cualquiera!

 

Se topó de pasada con Reyes Flores Hurtado,

dijo que nomás iba a ver ¡ay pobre creatura!

No vaya ser que alguien le coma el mandado,

y lo deje sin alguna candidatura

 

De la nada salió Mejía Berdeja,

andaba vendiendo espejos.

Eso te sale muy bien y si deja,

ya ves al PT, los dejaste perplejos

 

No vengas a dividir, porque ya no tienes de otra,

o apoyas a quien te impongan, o tu ilusión quedará rota.

 

Andaba preocupado Diego del Bosque en Morena,

y es que nada más no encontraba candidatos,

tanto que le propuso a la calaca una faena,

que se lanzara ella esperando que cayeran algunos incautos.

 

Yo a la polaca no le hago, dijo la catrina.

Vengo a Saltillo para hacerla de madrina

y llevarme a varios políticos,

para ver si en el más allá son críticos

 

Hablando de críticos tengo que ir a El Heraldo,

a buscar a un tal Paco de la Peña, que tiene el mando,

ya me dijeron que en su columna Acontecer

anda opinando sobre mi proceder

 

Dejaré pagado un edicto, que se publique cada mes,

para cuando vuelva a Saltillo la próxima vez

me tengan listo un festín de bienvenida,

o me llevaré a varios de salida

 

Ahí nos vemos el otro año,

tanta comida en tanto altar

como que ya me anda haciendo daño.

¡De tanto argüende, ya no supe a quién llevar!

 

Autor

José Torres Anguiano
José Torres Anguiano
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes.
Premio Nacional de Comunicación "José Pagés Llergo" 2017.
Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018.
Premio de Periodismo Cultural UAdeC 2016, 2018, 2021 y 2023.