miércoles, agosto 5, 2026
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SALTILLO PASO A PASO

 

Nobles, cabildos y líderes de San Esteban

Cuando las carretas de Tizatlán entraron al valle del Saltillo en agosto de 1591, traían familias y semillas. También llegó una clase dirigente: los pipiltin, los nobles tlaxcaltecas cuyo rango no era solo hereditario sino funcional. Eran los que sabían leer y escribir en náhuatl, los que conocían los términos de las capitulaciones, los que habían negociado directamente con el virrey y los responsables de que el cabildo del pueblo funcionara desde el primer día. Sin ellos, San Esteban habría sido un asentamiento más. Los nobles tlaxcaltecas erigieron un pueblo de indios con plena autonomía política que duró dos siglos y medio.

El primer gobernador fue Joachín de Velasco, identificado en los documentos como indio principal y nieto del rey guerrero Xicoténcatl. Su linaje no era un detalle cualquiera: traía consigo la legitimidad de una de las familias más prominentes de Tlaxcala y enviaba una señal clara a la comunidad sobre el tipo de autoridad que gobernaría San Esteban de la Nueva Tlaxcala. El cabildo que Velasco encabezó estaba pensado y estructurado: gobernador con funciones ejecutivas, alcaldes ordinarios con jurisdicción en causas civiles y criminales, regidores que representaban los intereses de los barrios, síndico procurador para los asuntos legales y un fiscal de iglesia encargado de la doctrina cristiana. Había además un intérprete o nahuatlato que traducía los acuerdos y levantaba las actas, aunque sin derecho a voto. Cada cargo tenía muy claro su función y su límite.

Los registros del siglo XVII muestran a una comunidad que tomó su autonomía muy en serio. Gaspar Cleofas ocupó la gubernatura en 1600, 1613, 1615 y 1619: cuatro mandatos en dos décadas, signo que muestra la confianza de la comunidad en un líder experimentado. Juan de la Fuente fue aún más longevo en el cargo: gobernador en 1605, 1616, 1643 y 1667, un recorrido de casi sesenta años de vida pública que solo es posible en una comunidad con memoria institucional sólida. Bentura Juan de Valverde, gobernador en 1686, servía también frecuentemente como escribano del cabildo, lo que lo convertía en la memoria escrita de los acuerdos de San Esteban.

El caso más notable del siglo XVII es Andrés del Saltillo, cuyo apellido adoptado dice ya mucho sobre su identidad construida gracias a la villa contigua. Noble de primer rango, Andrés sirvió como gobernador, alcalde, escribano e intérprete, además de maestro de escuela y capilla. Del Saltillo impartiría clases incluso a hijos de españoles: demostró en la práctica que la apuesta del virreinato por los tlaxcaltecas como agentes de civilización había producido resultados tangibles, un hombre que era a la vez autoridad tlaxcalteca y maestro de los colonos españoles que teóricamente estaban ahí para enseñarles a vivir mejor.

En el siglo XVIII la continuidad se mantuvo con la misma solidez. Blas Dionicio, calificado explícitamente en los documentos como indio principal, gobernó en 1742, 1753, 1758 y 1776, falleciendo en ejercicio del cargo en ese último año. Lorenzo Matías Ramos lideró el ayuntamiento en seis ocasiones entre 1757 y 1779.

Salvador Ramos asumió la gubernatura en 1776, precisamente al morir Blas Dionicio, y Ascencio Victoriano Ramos la ejerció en 1791 y todavía a inicios del siglo XIX, cuando San Esteban se acercaba ya a su fusión con la villa española. Estos nombres no son curiosidades en los documentos antiguos. Son la demostración de que San Esteban no fue un experimento colonial: fue una comunidad con gobierno propio, con líderes identificables, con una continuidad política que muy pocas instituciones del norte novohispano llegaron a tener.

 

Fuentes

Dávila del Bosque, Ildefonso. Los Cabildos Tlaxcaltecas: Ayuntamientos del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala desde su establecimiento hasta su fusión con la villa del Saltillo 1591–1834. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 2000. Fuente principal: nómina completa de gobernadores, alcaldes y regidores año por año, y descripción de la estructura del cabildo.

Celestino Solís, Eustaquio. El Señorío de San Esteban del Saltillo. Voz y escritura nahuas. Siglos XVII y XVIII. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1991. Documentos en náhuatl que registran la actividad de los pipiltin como escribanos, intérpretes y maestros.

Gibson, Charles. Tlaxcala en el siglo XVI. México: Fondo de Cultura Económica, 1991. Contexto sobre el linaje de los pipiltin y la figura de Xicoténcatl.

Valdés, Carlos Manuel y Dávila del Bosque, Ildefonso. Saltillo: historia breve. México: El Colegio de México / FCE, 2011.