
Los hermanos Luis Osvaldo y Fernando Arturo Mendiola Aranda celebran casi tres décadas de llevar su espectáculo a generaciones de familias saltillenses
Con 29 años de trayectoria como proyecto artístico en Saltillo, los payasos Talachita y Chafirete han construido una historia marcada por el humor, la música y, sobre todo, por la unión familiar, al mantenerse vigentes frente a los cambios en las formas de entretenimiento de las nuevas generaciones.
Luis Oswaldo Mendiola Aranda, quien da vida a Talachita, explicó que aunque ambos hermanos comenzaron su camino en la profesión en distintos momentos y lugares, los 29 años corresponden al proyecto que consolidaron juntos en Saltillo. Fernando Arturo, Chafirete, inició en 1991 en una agencia de eventos infantiles en la Ciudad de México, mientras que Luis se incorporó posteriormente a esta actividad en Nueva Rosita, Coahuila.
“Los 29 años los contamos a partir del proyecto como Talachita y Chafirete ya aquí en Saltillo”, señaló Luis, quien recordó que fue su hermano Fernando quien comenzó a enseñarle los secretos de la profesión cuando ambos se encontraban en Coahuila. Posteriormente, al llegar los dos a Saltillo, retomaron el proyecto y comenzaron a darle forma a un espectáculo propio.
“Fernando fue el que me empezó a involucrar en el mundo de los payasos, yo fui el primero que llegó a Saltillo. El aniversario, los nombres y el proyecto de Talachita y Chafirete es el que cumple 29 años en Saltillo, tenemos una relación de hermanos como todas, no te voy a decir que es la mejor porque tenemos nuestras diferencias, pero siempre hemos sido muy unidos como familia”, subrayó.

Los únicos y originales
A lo largo de casi tres décadas, los hermanos han tenido que modificar su propuesta para mantenerse cerca de las nuevas generaciones. Fernando recordó que cuando comenzó no existían internet, redes sociales ni los dispositivos electrónicos que actualmente forman parte de la vida cotidiana de los niños, por lo que el espectáculo tuvo que evolucionar.
Como parte de esa adaptación, Talachita y Chafirete decidieron incorporar la música como uno de los elementos centrales de su propuesta. En 2011 produjeron de manera independiente su primer álbum de música infantil y posteriormente realizaron un segundo material. En 2022 firmaron con la compañía discográfica estadounidense Yes Music, con la que produjeron otros dos álbumes, por lo que actualmente cuentan con cuatro producciones y trabajan en una quinta, siendo los únicos payasos firmados en esa compañía.
Para los hermanos Mendiola Aranda, el proyecto también representa una empresa familiar. Su padre, de 79 años, continúa colaborando con ellos, mientras que su madre, ya fallecida, fue quien propuso el nombre de Talachita. Incluso otros integrantes de la familia han participado en el equipo de trabajo, fortaleciendo una actividad que, además de representar un sustento, les ha permitido generar amistades y vínculos con las familias que los han contratado.
“Cuando yo trabajaba en la Ciudad de México no teníamos distractores de los niños en el sentido de que no había internet, el único distractor fuerte era la televisión y un poco la radio, ahora los dispositivos, el internet, se han encargado de ganar terreno con la población infantil y hemos tenido que modificar nuestra manera de trabajar, a veces lo haces metiendo música de la que ellos nos gusta; en el caso de nosotros, por ejemplo, incursionamos en crear nuestra propia música y convertirnos en el epicentro del espectáculo, no darle la importancia a otros personajes, no porque no la tengan o no la merezcan, sino porque estamos orientados a ser el personaje central”, platicó.
“Tú puedes encontrar en una piñata a Batman y simultáneamente en seis o siete piñatas en la ciudad va a estar Batman pero Talachita y Chafirete van a estar nada más en una fiesta porque somos originales”, destacó.

Cientos de niños, cientos de risas
Aunque resulta complicado determinar el número exacto de presentaciones realizadas durante 29 años, Fernando estimó que actualmente ofrecen entre 60 y 65 espectáculos particulares cada año, además de presentaciones en iglesias, festivales, eventos masivos e invitaciones, por lo que calculó que podrían alcanzar alrededor de 100 eventos anuales en promedio, donde han hecho reír a cientos de niños y sus familias.
Aunque nacieron en la Ciudad de México, los hermanos Mendiola Aranda se consideran saltillenses por adopción y por las raíces coahuilenses de su familia. “Somos saltillenses ya por convicción y por adopción”, expresó Fernando, al destacar que más de la mitad de sus vidas la han desarrollado en esta ciudad, donde Talachita y Chafirete se han convertido en parte de la oferta de entretenimiento familiar.
“¿Hasta cuándo se acaba Talachita y Chafirete? Hasta que mi cuerpo lo permita, hasta que esté en posibilidades de hacerlo siempre vivirá y existirá; algo importante es la trascendencia y esperamos que la gente nos siga recordando una vez que nuestro plano terrenal haya transcurrido, que quede el legado de Talachita y Chafirete, ha valido la pena al mil por ciento. El ser payaso es un estilo de vida”, mencionó Talachita.
“Ha valido la pena porque si no hubiese valido la pena desde hace más de 15 años lo hubiéramos dejado, sin embargo la satisfacción es mucha, al punto de que es un negocio plenamente familiar; mi papá está involucrado, mi mamá, que en paz descanse, le dio el nombre a Talachita, y mi papá trabaja con nosotros, nos apoya, está involucrado en los proyectos, un sobrino también estuvo participando en el staff. Se ha hecho muy familiar, hemos encontrado mucha retribución de lo que hemos hecho a lo largo de estos años, hemos hecho grandes amigos que primero fueron nuestros clientes”, concluyó Chafirete. (OMAR SOTO)






