lunes, octubre 5, 2026
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¿Otoño y días lluviosos pueden afectar el estado de ánimo? Esto dice la psicología

La reducción de horas de luz durante el otoño puede influir en el sueño, la energía y el estado de ánimo de algunas personas; la psicóloga Berenice de la Peña Aguilar llamó a identificar cambios persistentes y fortalecer las herramientas para cuidar la salud mental

Con la llegada del otoño, los días se vuelven más cortos y disminuye la exposición a la luz natural, mientras que las temperaturas más bajas y los períodos de lluvia pueden modificar las actividades cotidianas. De acuerdo con la psicóloga Berenice de la Peña Aguilar, la luz solar es fundamental para el óptimo desarrollo y su disminución puede relacionarse con una baja en los niveles de energía y cambios en el estado de ánimo.

«Cuando la luz natural, la luz del día se ve mermada porque aparece la neblina, aparece lo nublado, pero también porque ya en esta etapa del año empieza la disminución de horas de luz solar», explicó al agregar que esta temporada también suele asociarse con una sensación de cierre de ciclos, debido a la proximidad del fin de año, por lo que recomendó trabajar durante todo el año en las situaciones que generan preocupación.

La especialista señaló que los días lluviosos son pasajeros y no deben convertirse en un detonante de tristeza, melancolía o nostalgia constantes. «Es importante que durante todo el año vayamos trabajando, identificando lo que pasa en nuestra vida, lo que nos preocupa, las cosas que tenemos que poner manos a la obra», indicó, al destacar la importancia de contar con herramientas para enfrentar circunstancias que están fuera del control de las personas.

Otro factor que puede influir es la disminución de la convivencia social durante los meses de otoño e invierno. De la Peña Aguilar explicó que las condiciones climáticas pueden reducir las reuniones y actividades al aire libre, además de favorecer el ausentismo en escuelas y citas de atención, lo que puede incrementar el aislamiento en algunas personas.

«Podemos ir observando los cambios en la conducta, los cambios en el estado de ánimo que manifestamos cuando empieza el otoño, cuando empieza invierno, esto ligado a que disminuimos nuestra socialización», señaló. Advirtió que permanecer sin contacto con otras personas puede hacer que alguien se envuelva en situaciones emocionales constantes sin tener la oportunidad de confrontarlas mediante el diálogo y conocer otras perspectivas.

En este contexto, la disminución de luz natural también está relacionada con alteraciones en los ritmos circadianos, que regulan los ciclos de sueño y vigilia. Existe además el trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión que puede presentarse de manera recurrente durante determinadas estaciones, principalmente otoño e invierno; sin embargo, los días nublados o lluviosos por sí solos no provocan depresión.

Por ello, recomendó mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física, aprovechar la luz natural y conservar los vínculos sociales aun durante los días de menor luminosidad. Subrayó que la principal señal de alerta aparece cuando el desánimo deja de ser pasajero y comienza a afectar la vida cotidiana, con pérdida de interés, cambios importantes en el sueño o apetito, falta de energía o sentimientos de desesperanza, situaciones ante las cuales es recomendable buscar atención profesional. (OMAR SOTO)