
Muerte de neonatos
El caso de los cinco neonatos fallecidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona N°1 del IMSS en Durango, no es un caso nuevo en la entidad, y se podría decir que es un problema que se ha presentado de manera recurrente, aunque en distintos hospitales.
A través de un comunicado, el Seguro Social reconoció y lamentó profundamente, y si bien expresó su solidaridad con sus familias, y ofreció un acompañamiento permanente, ello no les quita el dolor por la pérdida sufrida. Autoridades médicas del nivel central, estarán llegando a Durango si no es que ya están en la ciudad capital, para las investigaciones correspondientes, que incluye una revisión clínica y epidemiológica integral para determinar las causas de cada caso o si hay coincidencia entre ellos
Presuntamente se ha detectado una bacteria sensible a los antibióticos de uso frecuente, se ha realizado el aislamiento del área presuntamente contaminada, y se han restringido nuevos accesos, amén de la limpieza y desinfección profunda de todas las áreas donde se estima que pudiera prevalecer la bacteria que supuestamente ha causado la muerte de estos neonatos.
Como reportero de la revista Brecha, en 1996, me tocó reportear el caso en el que pudimos documentar la muerte de al menos 18 neonatos que, en cuestión de semanas, fallecieron en el Hospital General de Durango, la cifra más alta que se tenga registro en este tipo de casos.
El nosocomio, irónicamente estaba reconocido como ‘Hospital amigo de la madre y el niño’. De igual manera se dijo entonces en la versión oficial, que había una bacteria en varias de las áreas del hospital que es lo que habría causado la muerte de los recién nacidos.
Sin embargo, testimonios de padres de familia indicaban un hecho en común: que les entregaban los cuerpos de los pequeños envueltos en sábanas con la indicación que no los fuera a abrir porque el supuesto virus era altamente contagioso. Algunos de los padres desoyeron la recomendación, porque del ‘bulto ensabanado’ escurría sangre, y en varios de los casos descubrieron que los cuerpecitos tenían cortes en las plantas de los pies. Nunca lo pudieron comprobar, nunca se pudo comprobar, pero algunos padres llegaron a presumir la posibilidad de tráfico de órganos.
En su momento, entre testimonios de personal médico y las versiones oficiales de la secretaría de Salud, concluyeron que fueron varios los factores que contribuyeron a la contingencia: la contaminación por bacterias causantes de sepsis neonatal debido a una deficiente esterilización y manejo de material médico; falta de incubadoras instrumental básico para la atención de partos prematuros, así como hacinamiento en el área de cuneros que favoreció al ‘contagio cruzado’ de los bebés ahí hospitalizados.
Las autoridades de salud de Durango en su momento, desde el primer minuto se negaron a reconocer la magnitud del problema, cierres parciales del hospital, y aplicación de sanciones. Que se sepa, jamás hubo una sola persona que fuera castigada como responsable de aquellos al menos 18 neonatos muertos.
Un par de casos más están registrados, uno en septiembre de 2014 en el recién inaugurado Hospital General 450, cuando las autoridades admitieron la muerte de cuatro neonatos, pero investigaciones periodísticas lograron documentar seis casos. Oficialmente se informó que las infecciones nosocomiales provocada por bacterias ‘oportunistas’, se debió principalmente a que, en el cambio de pacientes del Hospital General al nuevo edificio, se dio sin las mínimas precauciones de ‘sanitizar’ los ductos de refrigeración, y algunas de las áreas sanitarias aún conservaban residuos de la construcción.
En 2018 se registró un nuevo caso en el Materno Infantil. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Durango confirmó la muerte de ocho recién nacidos.
En ninguno de los casos recientes de muertes de neonatos en la ciudad de Durango, se tiene conocimiento de la aplicación de sanciones a las instituciones hospitalarias, así como tampoco sanción a los responsables, porque simplemente las autoridades de salud de la entidad, jamás dieron a conocer quiénes eran las personas que habrían tenido algún tipo de responsabilidad, pese a que el origen en todos los casos fue descuido, negligencia, falta de higiene, hacinamiento y descuido.
Es deseable que en este caso del IMSS, se realice una investigación a fondo, se conozcan las cusas de lo que ha provocado la muerte de estos cinco recién nacidos. Que sus familias reciban un informe, una explicación que, si bien no les va a devolver la vida de sus bebés, les deje satisfechos, y les permita recibir el cobijo y la paz interna ante la partida de sus pequeñitos.
X= @JulianParraIba




