lunes, septiembre 14, 2026
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NAVAJA LIBRE

Primero los pobres… pero sin educación

Los resultados de PISA 2025 deberían preocuparnos mucho más que cualquier discurso triunfalista. México quedó en el lugar 37 de 38 países de la OCDE evaluados, con un promedio de 403 puntos frente a 469 del organismo. En Matemáticas obtuvo 388 puntos; en Lectura, 408; y en Ciencias, 414. Más grave todavía: 41.8% de los estudiantes mexicanos presenta bajo rendimiento en las tres áreas evaluadas. No estamos hablando de una mala calificación en un examen. Estamos hablando de jóvenes que llegan a los 15 años sin las herramientas suficientes para comprender textos, resolver problemas o desarrollar razonamientos científicos.

¿Y cuál fue la reacción del gobierno? La de siempre: buscar una explicación que permita reducir la responsabilidad propia. Que si la prueba no considera las particularidades de cada país; que si la pandemia; que si otros también retrocedieron. Todo eso puede tener una parte de verdad. Pero mientras Palacio Nacional acumula pretextos, los estudiantes mexicanos acumulan rezagos. La pandemia afectó al mundo entero, pero no todos los países terminaron en el penúltimo lugar de la OCDE en Ciencias y Comprensión Lectora.

Lo verdaderamente doloroso es que detrás de esas cifras hay futuros comprometidos. El IMCO advierte que apenas 0.5% de los estudiantes mexicanos alcanza niveles altos de desempeño, y que estas brechas reducen sus posibilidades de continuar trayectorias académicas exitosas, conseguir mejores empleos y obtener mayores ingresos en la edad adulta. Es decir, una educación deficiente no sólo produce malas estadísticas: reproduce pobreza y desigualdad.

Y aquí aparece una de las grandes contradicciones de Morena. Durante años nos dijeron: “por el bien de todos, primero los pobres”. Pero si realmente se quiere poner primero a los pobres, hay que darles herramientas para dejar de serlo. Y esas herramientas se llaman educación, salud, formación científica, lectura, matemáticas, escuelas dignas y maestros bien apoyados. México no necesitaba una refinería que multiplicó su costo, ni trenes de relumbrón, ni aeropuertos utilizados como monumentos políticos. Necesitaba invertir mucho más y mucho mejor en sus niños y jóvenes.

Hay caminos concretos. El IMCO propone restablecer una evaluación nacional estandarizada y comparable en el tiempo, y definir con claridad qué contenidos de matemáticas y ciencias deben dominar los estudiantes en cada grado. A eso debemos sumar recuperación de aprendizajes, capacitación docente, infraestructura, acceso tecnológico y acompañamiento a las familias. Porque los propios estudiantes muestran algo esperanzador: ocho de cada diez dicen sentir curiosidad por aprender y una amplia mayoría pide ayuda a sus maestros cuando la necesita. El problema no son jóvenes sin interés; es un sistema que no está convirtiendo esa disposición en aprendizaje.

PISA no debe utilizarse para repartir culpas ni para fabricar excusas. Debe leerse como lo que es: un diagnóstico incómodo que exige decisiones serias. No sermones mañaneros sin fondo. No excusas dadas desde el púlpito para lavarse las manos. Respuestas, acciones, resultados; eso que en Morena parecen despreciar tanto.

Porque un gobierno que presume preocuparse por los pobres, pero les niega una educación capaz de abrirles oportunidades, no los está poniendo primero. Los está condenando a seguir esperando y a seguir dependiendo. Y allí quizás está la respuesta a la pregunta sobre por qué a Morena la importa tan poco la educación.